En tiempos de urgencias sociales y precariedad, la labor de Cáritas Parroquial de Punta Umbría destaca como un ejemplo de compromiso solidario sostenido y cercano. Con discreción, constancia y el trabajo desinteresado de una red de voluntarios, la entidad continúa prestando apoyo a quienes más lo necesitan en el municipio.
Pero Cáritas es mucho más que un espacio de auxilio para personas en situación de vulnerabilidad. También es un motor de desarrollo humano y social, capaz de tender puentes más allá de sus fronteras. Recientemente, la delegación de Punta Umbría celebró un interesante encuentro para mostrar el papel que desempeñan las mujeres en oficios tradicionales como el de las rederas, con la intención de trasladar esa experiencia a su comunidad.
La directora de la entidad en la localidad, Juani González González, resume con sencillez la labor que desarrollan: “Somos una red de voluntarios con nuestra propia estructura, organizada desde la directiva hasta los colaboradores, pasando por los voluntarios”. Cada mes, Cáritas organiza una colecta parroquial destinada a cubrir distintas necesidades o a dar respuesta a problemáticas concretas. En muchos casos, los fondos recaudados se destinan a ayudar a familias con alimentos o a cubrir gastos esenciales como la luz y el agua. Pero su acción va más allá de lo material, ya que también financian becas de formación para personas en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de mejorar su autoestima, reforzar su autonomía y darles herramientas para afrontar sus circunstancias.

Uno de los proyectos más consolidados y transformadores de Cáritas Punta Umbría es Mujeres Almenara, una iniciativa que lleva ya cinco años promoviendo talleres de economía doméstica, motivación, educación familiar y habilidades para la vida cotidiana. “Este año, por ejemplo, hemos trabajado con Maite Cruz, psicopedagoga municipal, en sesiones semanales que ayudan a mujeres a ganar confianza, gestionar sus recursos y mirar hacia el futuro con más herramientas”, explica Juani. Esta labor formativa permite no solo acompañar a las mujeres en su crecimiento personal, sino también fomentar un tejido comunitario que refuerza la inclusión social y económica desde lo local.
Un ejemplo que se proyecta hacia otros rincones del mundo
La acción local se proyecta también hacia el exterior. Hace solo unos días, la sede de Cáritas en Punta Umbría recibió la visita especial del sacerdote jesuita Pep Buades, responsable de Cáritas en El Aaiún y Dajla, en el Sáhara marroquí. Su presencia responde al convenio de cooperación internacional que mantienen Cáritas Diocesana de Huelva y la de El Aaiún. Durante la jornada, pudo conocer de primera mano los programas que Cáritas desarrolla con mujeres, especialmente aquellos vinculados al mundo de la pesca.
En una reunión celebrada en la lonja local, gracias a la colaboración de Manuel Fernández Belmonte, Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores, el padre Buades se encontró con mujeres empresarias, rederas y responsables de talleres formativos. Manuela Pomares Morgado le habló sobre el asociacionismo femenino y la empresaria local Tamara de la Rosa expuso el trabajo de las rederas y sus inquietudes. Voluntarias de Cáritas expusieron los programas que se llevan a cabo desde la entidad. «Fue una mañana muy enriquecedora. El padre Buades tomó nota de una agenda llena de ideas para aplicar en su zona«, destacó el párroco local y presidente de Cáritas en la localidad, José Antonio Sosa.

Esta visita tuvo su origen en otro gran evento reciente, el Encuentro Diocesano del Mundo Rural, celebrado el 29 de marzo en Punta Umbría bajo el lema Tejiendo redes de esperanza. Equipos de Cáritas de toda la provincia participaron en una jornada que sirvió para visibilizar la realidad social, económica y cultural de la costa onubense. La mesa redonda central abordó temas como la actividad pesquera, el papel de la mujer en ese sector y el turismo como motor económico local.



El encuentro también incluyó una feria de muestras donde se exhibieron productos e iniciativas locales, además de actividades lúdicas como juegos populares. El broche final lo pusieron las actuaciones de alumnos de la Escuela de Música Francisco Rodríguez Cermeño y de la Peña Cultural Flamenca. «Fue una fiesta de pueblo, pero también una jornada para el encuentro, la reflexión y la inspiración entre equipos de toda la diócesis«, valoró Sosa.
Juani ha recordado que “las puertas de Cáritas están abiertas a todas las personas que quieran participar y conocer desde dentro la labor que desarrollamos”, y ha querido invitar a los interesados a unirse a las reuniones mensuales que celebran en las parroquias locales. “Ayudar a los demás es algo muy enriquecedor, y el ambiente de convivencia que se respira entre los voluntarios es muy saludable”, concluye Juani González.








