“El momento con la Virgen frente a frente, ese es el verdadero Rocío”. María Sampedro Maestre Rivero

En el corazón de la Hermandad del Rocío de Cartaya late con fuerza el compromiso, la devoción y la entrega de María Sampedro Maestre Rivero ‘Sampe’, la persona encargada de llevar a los devotos de Cartaya hasta la ermita de la Blanca Paloma.

Esta temporada romera, Sampe porta la vara de hermana mayor de una hermandad joven, pero profundamente arraigada en el culto y la devoción hacia la Virgen del Rocío. Y lo ha hecho de la misma manera que vive su fe: con pasión, con verdad y con el corazón embriagado de amor hacia la Señora de Almonte. Así se lo han enseñado los propios almonteños.

Su vínculo con el Rocío no es reciente. «Mi Rocío empezó de niña, cuando mi padre, panadero, llegaba de trabajar el sábado y mi madre tenía todo listo para que nos fuéramos en el 4L al Rocío. Así eran nuestros domingos de Pentecostés, en familia y esperando para ver a la Virgen. Aquello se quedó dentro«, recuerda emocionada. Con el tiempo, Sampe vivió muchos años la romería con la Hermandad Matriz de Almonte y con la familia de Cristóbal Carrasco, ‘Cristóbal de Almonte’, a quienes siempre agradecerá de corazón haberle mostrado el Rocío. “Me enseñaron que la romería es compartir, tener las puertas abiertas de cada casa, visitar la ermita cada día antes que a cualquiera. Un Rocío lleno de devoción profunda y de hermandad con tus semejantes”, relata desde el corazón.

Su compromiso con la hermandad en Cartaya comenzó desde su propio germen. «Formé parte del coro de San Isidro y de ahí salió el impulso de formar la hermandad. Fui secretaria casi 20 años y dediqué mucho tiempo a esta entidad, y estoy agradecida por la oportunidad. Pero, la verdad, nunca imaginé que sería hermana mayor. Para mí es una responsabilidad muy grande y me impone mucho respeto. Hay que estar a la altura, cumplir con las expectativas… y eso es algo que a mí, personalmente, me generaba un poco de miedo”, confiesa con sinceridad y desde la humildad.

Pero la ocasión llegó para ella y asumió el cargo y la misión con determinación y compartiendo su experiencia con su pueblo. «Este año es para mí, pero sobre todo es para todos«, repite con frecuencia. Y esa ha sido su filosofía: una hermana mayor al servicio de su hermandad. Los actos, los encuentros, las peregrinaciones, las procesiones… cada paso ha sido compartido. Ha representado a Cartaya en numerosas peregrinaciones invitadas por otras hermandades como Ayamonte, Isla Cristina, Punta Umbría, Emigrantes, Huelva o San Juan del Puerto… «Este año he podido vivir de una manera especial lo que significa El Rocío para la gente de Huelva. He conocido lo que mueve el Rocío, de la unión que genera«, comparte con nosotros.

María Sampedro junto a Carlos Franco, el presidente de la Hermandad del Rocío de Cartaya.

Momentos para el recuerdo

La peregrinación extraordinaria de Cartaya fue, sin duda, uno de sus momentos más impactantes. «Me imponía mucho estar sola ante la Virgen. Me paraliza. Pero ese día, sentí que Ella misma me dio fuerza. Nunca olvidaré ese instante«. También destaca con emoción el Rosario Extraordinario que se vivió en la aldea de El Rocío, un acto lleno de solemnidad. «Ver todos los Simpecados en la ermita, todas las hermandades unidas, el respeto que los hermanos mayores y presidentes mostraban entre sí… fue algo que no volveré a vivir de esta manera en mi vida«.

Confiesa también que ha vivido con especial intensidad las misas del Solemne Triduo de la Hermandad de Cartaya, en las vísperas de la romería. «El coro antiguo donde cantaba y donde comenzamos con la hermandad me dio una sorpresa muy especial y cantó el primer día del triduo. En las misas de los días siguientes, vinieron mi amiga y artista Macarena de la Torre y el coro de la Hermandad de Ayamonte, nuestra madrina, que cantó durante la Función Final. Lo que he vivido y sentido es una cosa muy difícil de transmitir. Por supuesto, el pregón de María Teresa Cruz fue otro de los momentos más especiales de estos días de preparación para la romería. Todo ha sido muy emocionante.«

Durante el Via Crucis realizado por las hermandades de la Diócesis de Huelva.
Durante una lectura litúrgica en la ermita de la Virgen del Rocío.

Su marido, Juan Escobar, es su gran pilar. «Lo hace todo. Es la cabeza pensante, las manos que trabajan y los pies que andan. Va por delante. Yo no estaría aquí sin él, eso es seguro«.

Los preparativos para el camino han sido una auténtica locura, pero «bendita locura. Es el triple de trabajo que cualquier otro año. Ir organizando el carro, el agua, la bebida, la comida… pero tengo un grupo de apoyo y una Junta de Gobierno que me lo han hecho muy fácil.» Este año, la hermandad de Cartaya lleva 37 carros, más de mil personas, y tres autobuses de peregrinos se incorporarán el viernes. «Estoy desbordada de alegría«.

En su camino a El Rocío, marca en la agenda un momento que será especialmente significativo. “Vamos a hacer una ofrenda de flores a la Virgen de los Remedios en Aljaraque. Para mí es muy especial porque mi padre era de allí y será un momento de homenaje también para él. Además, gracias al trabajo de mi Junta de Gobierno vamos a hacer un sesteo en un espacio municipal en Aljaraque y hemos logrado hacer algunas modificaciones para hacer menos recorrido por carretera en el primer día”, explica.

La llegada al Rocío, la presentación, la misa de Pentecostés y la procesión son instantes que para Sampe ya despiertan expectación. “Solo la llegada al Rocío ya va a ser algo tan fuerte para mí que no me lo puedo ni imaginar. La presentación de la hermandad… cuando llegue a la puerta de la Ermita, sé que me voy a venir abajo. Lo sé. Pero también sentiré esa paz de decirle: aquí te traigo a mi pueblo. Protégelos siempre”, describe la hermana mayor.

Cada momento va a ser especial, porque para mí esto significa muchísimo. La llegada, la misa de Pentecostés, la procesión, el encuentro con la Virgen… Todo será muy grande”, continúa rememorando con gran emoción.

Su mayor agradecimiento es para la Virgen y el Pastorcito Divino. «Ellos me empujan cuando flaqueo.» Y también para su Junta, su marido, sus amigos, sus colaboradores y todo el pueblo de Cartaya. «La hermandad está creciendo, y con buenos rocieros. Hay mucha gente joven, y es fundamental que se involucren en la hermandad y vivan estas experiencias. Así podrán formar parte de nuestras tradiciones desde dentro y saber si esa misión es para ellos”, comenta Sampe.

Peregrinación con el Grupo Joven de la Hermandad del Rocío de Cartaya, en octubre de 2024.

Tras un año lleno de trabajo, de fe viva, de comunidad y de alegría compartida, ha llegado su momento y en breves horas comienza su camino hacia la marisma. Una aventura peregrina que quedará marcada a fuego entre sus recuerdos más preciados, en el que lo más importante es “mi momento con la Virgen; ese es el verdadero Rocío«, concluye.

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