Por: José Luis Galloso
La Sala José Caballero del Centro Cultural de Punta Umbría acoge estos días la exposición ‘Áfrika II’ del pintor local Antonio Carrión Bayo, ‘Pope’. La muestra, vibrante, cargada de expresividad y fuerza visual, propone al visitante un viaje al continente africano a través de la mirada del popular artista.

Lo que en apariencia podría parecer una colección de imágenes y retratos étnicos es, en realidad, un ejercicio de memoria emocional y de vivencia personal. A pesar de la desnudez de algunos de sus personajes, la presencia del mar y algunas embarcaciones que nos recuerdan a las pateras del Estrecho, “en esta exposición no hay tragedia”, explica Pope.
El artista pone el foco en el lado más atractivo estéticamente del continente, donde la tez negra de los protagonistas de sus obras contrasta con el colorido de sus ropajes y también del entorno que se intuye en cada una de ellas. Porque ‘Áfrika II’, “son personajes de otra época, previa a que la tragedia migratoria dominara”, explica el pintor, mientras confiesa que la exposición nace de sus recuerdos en un momento crucial de su vida.
Paradójicamente, la relación de Pope con África no nació en el continente, sino en Brasil, donde vivió tras finalizar sus estudios de Ingeniería Técnica Industrial en los años 70. Aquel viaje, gestionado por un programa europeo de formación para técnicos, fue una experiencia transformadora. “Lo que me marcó fue el color africano, pero no lo vi en África, lo vi en Brasil. Esa mezcla del negro con las vestimentas de colores vivos, esa presencia, esa fuerza… eso fue lo que me llevó a querer pintar África”.


Desde entonces, el color se ha convertido en un sello de identidad en su obra, aunque en esta exposición, según reconoce el propio autor, los colores son diferentes: menos pasteles y más ligados a la madera sobre la que ha trabajado. “Hay un experimento técnico aquí. Todo está pintado sobre madera, con acrílico, y empecé a trabajar a base de brochazos sin saber aún qué iba a salir. Buscando la imagen. Y de esos brochazos empezó a emerger la figura”.

Un estilo propio, una mirada amplia
Los personajes de Pope son inconfundibles; estilizados, con cuellos largos, cuerpos alargados, ojos intensos. Una estética personal, reconocible, que bebe tanto del cubismo como de los movimientos de vanguardia en su estética, y del impresionismo en la ejecución. “Nunca he querido hacer realismo. A mí me interesa que cada espectador vea en mis cuadros lo que quiera ver. Si alguien me dice: ‘yo veo esto’, yo le digo: ‘eso es lo que he pintado’”.
Pero más allá de la forma, hay fondo. Pope deja claro que todo lo que pinta “es reivindicativo”, porque tiene que ver consigo mismo. Su relación con la espiritualidad africana, vivida en Brasil a través de experiencias personales con la santería y otros movimientos espiritistas, también ha influido en su sensibilidad artística. “Allí viví cosas que me cambiaron. Lo que en Europa puede parecer esoterismo, allí forma parte de la vida”.
Aunque Pope insiste en que los personajes no reflejan sufrimiento, la exposición tiene una carga crítico-social, y se emociona al transmitirlo. “Lloro por lo que ocurre en África. Me duele que aquí vivamos tan bien a costa de que allá vivan tan mal. No somos conscientes de la explotación, de la injusticia, del abandono”, relata en un momento de emoción compartida con quien suscribe estas líneas.
Ese dolor lo canaliza en arte, pero sin caer en convencionalismos. “El arte se me escapa de las manos. Puedo empezar un cuadro con una idea, pero luego toma vida propia. Es como si mi mente dijera lo que yo aún no sé”.
“Los personajes miran al espectador directamente a los ojos”, dice Pope. No hay distancia. No hay artificio. Solo una conexión honesta, directa, incómoda a veces, pero necesaria. Porque ‘Áfrika II’ no es solo una exposición sobre el continente africano, sino sobre lo que Europa ignora o evita mirar.
“Esta exposición tiene que ver con quién soy yo hoy”, concluye el artista. Y al pasear entre sus cuadros, lo que se percibe no es solo técnica o color, sino belleza y espiritualidad que invitan a la reflexión. Sobre todo hay mucha, mucha humanidad.
La muestra podrá visitarse hasta el 21 de julio, en horario de 18.00 a 21.30 horas, en la Sala José Caballero de Punta Umbría. Una oportunidad para adentrarse en el universo de Pope y, de paso, en uno mismo.








