“La música es mi vida, mi motor y mi legado”, la pasión incansable de la palerma Soni López

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«Si algún día me tengo que ir de este mundo, me quedará la tranquilidad de haber dejado una pequeña huella para los míos«, afirma Soni López, la popular cantaora palerma afincada en Madrid, desde donde continúa su carrera musical sin descanso.

Con una agenda apretada de actuaciones para la temporada estival, una vida entre escenarios, viajes y ensayos, y nuevos proyectos personales a la vista, Soni López vive el verano al límite. «Este año está siendo especialmente intenso. El otro día venía de Murcia, mañana me voy a Jaén, el sábado actúo en Madrid, y la semana que viene tengo bolos por toda España«, relata con una energía contagiosa.

Su último concierto en Mazagón, el pasado 18 de julio, fue especial por muchos motivos. «Me hacía especial ilusión porque estaba cerca de los míos. Cada vez que actúo en mi tierra, me siento arropada por familia y amigos. No solo es cantar, es reencontrarme con mis raíces«, afirma. Aunque viva en Madrid, Soni nunca se ha alejado del sur y confiesa que siempre tiene “a Palos de la Frontera en la boca. Es el lugar donde quiero estar los últimos días de mi vida«.

La artista palerma sobre el escenario en las fiestas de la Feria del Carmen en Mazagón.

Una carrera tejida con constancia

Comenzó a cantar profesionalmente con apenas 17 años y no ha parado desde entonces. «Cobré mi primer sueldo cantando a esa edad, y de ahí hasta hoy no he dejado de subir a los escenarios«, recuerda. Pasó primero por Sevilla, antes de instalarse definitivamente en la capital para seguir desarrollando su carrera. A lo largo del tiempo ha participado en certámenes, concursos televisivos y colaboraciones con artistas como Sergio Contreras, con quien mantiene una intensa actividad profesional. “Con Sergio tengo muchos conciertos este verano, y lo mejor es que compartimos escenario con otros artistas amigos. Hemos formado una pequeña familia artística”.

Soni López junto a Sergio Contreras.

Pese a que los certámenes musicales le han ofrecido visibilidad, Soni es realista sobre lo que suponen. “Ganar un concurso no significa nada si luego no hay trabajo detrás. La mayoría de gente que pasa por televisión desaparece. Para mí, lo valioso no es el premio, sino el camino”. Esa visión clara de la industria le ha permitido mantenerse con los pies en la tierra. “Yo soy una persona muy peleona y muy constante; como mi madre. He compaginado la música con otros trabajos, con mi propio negocio, con lo que hiciera falta. Pero nunca he dejado de cantar”.

Soni junto a los músicos que la acompañaron en su reciente concierto en Mazagón.

La música nunca me ha dejado de la mano. Incluso en los momentos más duros, siempre ha estado ahí”, confiesa. Para ella, subirse al escenario no es solo un trabajo, es un regalo. “Me aporta paz, emoción, alegría… y la posibilidad de dejar un legado. Mis canciones, mis vídeos, mis letras… Todo eso quedará para mi familia y mucha gente que cercana que me conoció, como testimonio de lo que fui. Eso es bonito”, expresa desde una total humildad.

Esa dualidad entre el escenario y la vida cotidiana define su carácter. “Soy una persona muy normal. Me levanto, desayuno, limpio mi casa, cocino… y por la tarde ensayo, preparo el vestuario, viajo, canto. Luego me pongo el pijama y a dormir. La vida de artista parece muy glamurosa, pero hay mucho esfuerzo invisible detrás”, explica. “A veces te levantas a las seis de la mañana para coger un tren, haces cinco horas de viaje, vas directa a la prueba de sonido, comes algo rápido y terminas la jornada a las dos de la madrugada. Pero cuando sales al escenario, se te olvida todo y solo piensas: ya estoy aquí, vamos a disfrutar”.

A lo largo de su carrera ha interpretado saetas, copla, baladas, y todo lo que la emoción le ha permitido cantar. “Yo me siento cómoda cuando la canción me llega. No importa el género. Puede ser una copla o una balada heavy metal, si está bien hecha, me llega”, asegura. A veces debe interpretar temas impuestos en televisión o galas, pero donde de verdad brilla es cuando hace la canción suya. “Cuando la siento y la canto como me nace del corazón. Ahí soy yo de verdad”.

Soni es también oyente incansable. “Soy muy de radio. No tengo una lista de reproducción, me gusta que me sorprendan. Escucho de todo, me gusta descubrir música nueva”.

Su faceta empresarial y su amor por su tierra

Inquieta por naturaleza, Soni no se conforma solo con la música. “Vengo de una familia muy cocinera. Mi madre fue repostera toda su vida, y yo quiero cumplir ese sueño que a ella se le quedó pendiente”, cuenta con emoción. Así nació su nuevo proyecto ‘La Quitapena’, un horno de cookies americanas con alma andaluza. “Ya tengo el nombre registrado y todo preparado. Quiero mezclar lo mejor de dos mundos, es decir, de la repostería americana hecha con corazón del sur”.

Soni López en la portada de su sevillana ‘360 días’.

Actualmente, la música le absorbe todo el tiempo, ya que hace entre tres y cuatro actuaciones por semana, pero La Quitapena está en marcha y promete ser una extensión de su creatividad y herencia familiar.

Más allá del arte, hay algo que define a Soni López y es su amor por Huelva. “Tenemos playas increíbles, una sierra espectacular, una gastronomía riquísima… Muchas veces no valoramos lo que tenemos hasta que nos vamos”, reflexiona. Para ella, cada regreso a Palos de la Frontera es un reencuentro con su esencia. “En cuanto tengo unos días, me escapo. Allí tengo familia, amistades, lugares especiales. Allí lo tengo todo. Y siempre que hablo con alguien, les cuento lo maravilloso que es mi pueblo. Soy una embajadora incansable de Palos de la Frontera”.

Soni se despide de nosotros con un abrazo que envía desde la capital a todos los onubenses y a los vecinos de su pueblo y con un mensaje de amor a sus familiares. Además, abre su corazón con un agradecimiento a los medios de comunicación: “me siento muy agradecida con el trato que siempre han tenido conmigo y con lo bien que me han tratado los medios. Ellos han sido parte fundamental de mi carrera y me han ayudado mucho para que el público conociese mi trabajo. Gracias de corazón”, finaliza entre emociones compartidas con quien suscribe estas líneas.

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