Ángel Mendoza Silgado ‘Anduriña’, la voz de los marineros de Punta Umbría

Punta Umbría despide hoy a una de sus figuras más representativas del sector pesquero como ha sido Ángel Mendoza Silgado, conocido popularmente como ‘Anduriña’. Fue patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Santo Cristo del Mar en dos etapas (1999-2007 y 2011-2015) y un hombre que dedicó su vida a la defensa de los marineros y del sector pesquero local. La comunidad marinera llora su pérdida mientras recuerda su legado de compromiso, lucha y entrega por su pueblo y por la mar.

Nacido en Huelva en la madrugada de un Viernes Santo, en los primeros días de abril de 1947, Ángel fue el cuarto de los hermanos Mendoza, una familia siempre vinculada al muelle y a la lonja de Punta Umbría. Desde muy joven, tras la temprana pérdida de su padre en 1960, encontró en Sebastián Pomares García no solo a un compañero de faena en barcos como el ‘Mari Pili’, el ‘Mariscos Moguer II’, el ‘Cubanito’ o ‘Puntamar II’, sino también a una figura paterna. Aquellos primeros embarques marcaron su carácter: trabajador incansable, hombre de mar, conocedor del oficio desde abajo y siempre cercano a la dureza del día a día de los pescadores.

Anduriña fue un hombre de convicciones firmes. Socialista de corazón, militante activo del PSOE y de UGT, vivió en primera persona episodios que marcaron su vida política y personal. El 23 de febrero de 1981, durante el intento de golpe de Estado, narraba cómo tuvo que esconder en un saco de plástico las fichas de militantes socialistas y sindicalistas para protegerlos de posibles represalias. “Socialista no solo hay que parecerlo, hay que serlo”, repetía, convencido de que la política era ante todo compromiso con las clases trabajadoras.

Ese espíritu reivindicativo lo trasladó siempre al sector pesquero. No era un hombre de despachos; él prefería el muelle, los mostradores o la lonja, hablando de tú a tú con marineros y armadores, pero también con delegados, directores de pesca o consejeros. No se arrugaba al alzar la voz. Su discurso recordaba al de los sindicalistas de la vieja escuela y era directo, combativo, sin adornos.

Su compromiso con la mar se consolidó en la Cofradía de Pescadores Santo Cristo del Mar, donde fue patrón mayor durante 12 años en dos etapas. Bajo su mandato se afrontaron retos decisivos como la modernización de la lonja, la digitalización de las ventas y la implantación de la trazabilidad de los productos. Pasar de vender pescado en barreños a un sistema informatizado y homologado fue, sin duda, una revolución le tocó liderar.

No todo fueron avances. También tuvo que enfrentarse a tragedias, como el naufragio del Blanca de Prieto, apenas días después de haber asumido por primera vez el cargo en 1999. A él le tocó la dura tarea de gestionar con las familias la repatriación de los cuerpos y acompañar a Punta Umbría en uno de sus momentos más oscuros. Aquella experiencia, dolorosa y difícil, forjó aún más su compromiso con los hombres y mujeres de la mar.

Ángel con su esposa Ana Pomares Rodríguez.

Su historia personal

Su vida estuvo marcada también por un profundo dolor personal, con la pérdida repentina de su hijo Juan José, con tan solo 17 años. Fue un golpe del que nunca terminó de recuperarse, pero que reforzó su sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno. En medio de ese vacío, encontró en su familia y en su esposa, Ana Pomares Rodríguez, con la que este mismo agosto de 2025 cumplía 53 años de matrimonio, un pilar fundamental para seguir adelante.

El pueblo de Punta Umbría reconoció en vida su aportación. El pasado 26 de abril de 2025, en el Pleno Solemne del Día de la Independencia, recibió la Distinción 26 de Abril, donde se destacó “su gran vinculación con el mundo de la pesca en la localidad y por haber sido patrón mayor durante más tiempo al frente de la Cofradía”. En aquel acto, se le definió como lo que siempre fue: un hombre del muelle, con un conocimiento profundo del oficio, respetado por su gente y reivindicativo frente a las administraciones.

Junto a sus familiares, tras el reconocimiento con la Distinción 26 de Abril.

Anduriña no solo modernizó la cofradía, también fue un referente de solidaridad y compromiso. Siempre tendió la mano a asociaciones, hermandades y entidades locales. Supo dirigir, pero sobre todo supo escuchar y acompañar.

Quienes lo trataron destacan su humildad, cercanía y fuerte carácter, pero también su sentido del humor y su capacidad de disfrutar de la vida en comunidad. Nunca dejó de frecuentar los bares y kioscos del pueblo, siempre rodeado de marineros, siempre con un ojo puesto en las necesidades del sector.

Junto a sus hermanos, Rafael Melchor y José.

Ángel Mendoza Silgado, Anduriña, fue la voz de los que no la tenían, un defensor incansable del sector pesquero, un hombre que convirtió su vida en un ejemplo de compromiso con la mar y con su pueblo. Hoy Punta Umbría lo despide con dolor, pero también con gratitud y orgullo.

Compartir
Scroll al inicio