Por: José Luis Galloso Carmona
La devoción hacia la Virgen del Carmen ha estado siempre presente en la vida de María del Carmen Cruz Campoy, pero este último año esa relación ha alcanzado una intensidad especial. Hermana mayor de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Punta Umbría, ha vivido en primera persona la organización de las fiestas patronales de uno de los pueblos marineros más devotos de Andalucía. Su mandato, que llegó fruto del azar en el sorteo que anualmente convoca la hermandad, ha estado lleno de momentos de emoción, anécdotas personales y un profundo sentimiento de agradecimiento.
“La casualidad, o la Virgen, quiso que aquella papeleta fuera una de las que compraron mi hermano y mi marido en apoyo a nuestras fiestas”. Aquel día, recuerda, estaba en el hospital junto a su hija Carmen, que atravesaba un momento delicado de salud. “Ella llevaba el escapulario de su abuela Ángela y, por unas llagas que tenía en la boca, apenas podía hablar”. Para sorpresa de su madre, y tras la recomendación de la enfermera de que guardara silencio por su estado, la niña dijo: “Yo solo hablo para rezarle a mi Virgen”.
Ese momento podría haber quedado en una anécdota menor si no fuese por lo que ocurrió instantes después. «A los tres minutos, una amiga me llamó por teléfono para decirme que habíamos sido los afortunados en el sorteo de la hermandad y que debía portar la vara este año. Aquello fue algo mágico».
Ese instante, vivido en un contexto de enfermedad y esperanza, marcó el inicio de un año que María del Carmen no olvidará. “Sentí que la Virgen me hablaba, que me estaba diciendo que todo iba a ir bien”, confiesa emocionada. “Ese día lloramos, pero de alegría”.
Ser hermana mayor le ha permitido participar en actos que antes no había experimentado. “El traslado de la Virgen dentro de Santa María del Mar en los días previos a la procesión de julio, por ejemplo, es algo que no había vivido nunca y para mí ha sido de lo más especial. La Junta de Gobierno me dio la oportunidad de tener momentos a solas con Ella, de sentirla cerca”, comenta con profundo agradecimiento a la hermandad.
Una de las experiencias más enriquecedoras y que guarda en su corazón es haber completado la procesión del mes pasado, desde el inicio hasta la entrada en el templo. “Yo siempre había estado presente en tramos sueltos, pero este año cumplí mi promesa de acompañarla entera con la vara de hermana mayor. Los costaleros me arroparon de una forma increíble. Ellos me animaron a entrar en el agua, más arriba de la cintura, y, tras su baño en el mar, caminamos de espaldas junto a mis hijas mirándola a Ella… Se me llenó el alma”.
Cada tramo de la procesión tiene para ella un significado único. “La bajada por la playa, la subida de la cuesta, los vivas, los cánticos de los carmelitas… todo ha sido precioso y difícil de expresar con palabras”.

Un momento muy especial para la familia
La temporada festiva tuvo un momento muy especial para la familia, ya que su hermano Juan fue el pregonero y fue presentado por su hija Carmen. “Yo quería que el pregón lo diera mi hermano, aunque él se resistía. Al final aceptó y trabajó muchísimo en el texto. Fue muy emotivo, con mi hija como presentadora. Ella se esmeró mucho para presentar a su tío y recitó varias poesías durante su intervención. Una de ellas está presente en la estampa de la Virgen que hemos repartido a los devotos de nuestra patrona”.

Aquel acto tuvo, además, muchas sorpresas musicales, con la participación de José Luis Pérez Vera, Pepe el Marismeño, y los costaleros cantando la salve. “Fue un día que quedará en la memoria de nuestra familia y creo que también de nuestro pueblo”.
En casa, el papel de hermana mayor de Mari Carmen ha cambiado la forma de vivir la fiesta esta temporada. “Mi madre, que sale poco, no se ha querido perder un acto. Mis hijas y mi marido me han acompañado en cada momento posible. Estamos viviendo toda esta experiencia como algo que nos une más entre nosotros y a la Virgen”, expresa.
Punta Umbría es un pueblo marinero y la Virgen del Carmen siempre está presente en cada casa y en cada rincón de la localidad. “En casa somos tres Carmenes, y desde pequeña hemos celebrado más mi santo que mi cumpleaños. Ir a verla a la playa ha sido siempre tradición y salir en barco con la familia también”.

También su rol este año le ha permitido estrechar lazos con otras hermandades y con las tradiciones que representan. “He acompañado a la Santa Cruz, a la Hermandad del Rocío, he estado presente en las procesiones de Semana Santa… Son experiencias que te acercan más a tu pueblo y te hacen sentir parte de la gran familia que es nuestro pueblo”.
Durante su mandato, María del Carmen ha querido aportar su granito de arena para engrandecer, si cabe, esta tradición mariana. “Hemos hecho una rifa con una bonita imagen de la Virgen para recaudar fondos y dar un toque diferente y más solemne al paso en la procesión de agosto, que veremos durante la procesión. Además, hemos regalado a la hermandad una obra de arte de nuestro ilustre pintor Antonio Cazorla que quedará para siempre en su patrimonio”.
Un mensaje de gratitud
A punto de cerrar su mandato, María del Carmen solo tiene palabras de agradecimiento para “la Junta Directiva, a los costaleros, al grupo joven, a Laure González, el capataz, que siempre me ha llamado para que estuviera presente cuando había que hacer algo con la Virgen, y al pueblo entero. Me he sentido arropada por todos los puntaumbrieños”.
Su mensaje final es una invitación a la participación. “Me gustaría animar a todo el mundo a que se vuelque con su patrona, que salga a las calles, que llene la iglesia. La Virgen es milagrosa; hay que acercarse a Ella, pedirle, darle gracias. Porque mueve mucho más de lo que imaginamos, incluso a gente de fuera que viene cada año solo para verla. Y eso es un orgullo para todos nosotros”.
La procesión de hoy será para María del Carmen un momento de celebración. Lo vivirá en familia, vestida de mantilla junto a sus hijas y con la emoción de saber que cada paso que ha dado este año ha sido un homenaje de amor y fe a la Virgen del Carmen y a su pueblo. “Ha sido un año intenso y todavía quedan muchos actos en los que disfrutar de la Virgen”, concluye.








