Por: José Luis Galloso
Juan José Rodríguez Rodríguez es un hombre profundamente arraigado a las tradiciones de su pueblo y, por su carácter servicial, ha sabido ganarse la confianza y el cariño de sus vecinos. Especialmente de aquellos que, como él mismo, contribuyen a la altruista y sentida tarea de engrandecer las manifestaciones religiosas puntaumbrieñas.
Hijo de familia marinera y criado en el seno de la Hermandad del Santo Cristo del Mar y María Santísima de los Dolores, ha hecho de la devoción, el compromiso y la creatividad una forma de vida. “Siempre he creído que las tradiciones son nuestras y que nadie de fuera va a venir a engrandecer lo nuestro. Por tanto, es un compromiso que tenemos con nuestro pueblo y debemos cuidar nuestras raíces”, afirma con la seguridad de quien ha entregado años de su vida a las hermandades de Punta Umbría.
Su deseo por contribuir al legado cultural y religioso de la localidad le llevó, a partir de 2012, a involucrarse en la creación de carteles para distintas fiestas y manifestaciones populares. Lo que comenzó como una colaboración puntual con su hermandad se convirtió en una pasión que lo ha llevado a firmar carteles para las fiestas patronales de San Sebastián, la romería de Montemayor de la hermandad filial de Punta Umbría, diferentes carteles de la Semana Santa en la localidad o, esta temporada, el cartel oficial de las Fiestas Patronales del Carmen. “Cuando Salud Fernández, presidenta de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, me llamó para proponerme hacer el cartel de este año, no dudé ni un minuto en aceptar el encargo. Y tengo que decir que este trabajo ha marcado un antes y un después en esta faceta de mi vida”.


Y es que Juanjo ha querido rendir homenaje no solo a la patrona de la localidad, sino también a alguien muy importante en su vida y en la de su familia. Las imágenes que eligió para la creación del cartel cobran mucho significado para él. “En primer plano hay una imagen de la Virgen del Carmen de la procesión del 16 de julio de 2024 y, en un segundo plano, aparece el llamador del paso sujetado por unas manos. Ese detalle encierra una historia íntima para mí, ya que ese llamador lo donó mi abuelo, Juan Rodríguez Cinta, ‘el Vivo’, en agosto de 2017, poco antes de fallecer. Él era marinero, y esas manos podrían ser perfectamente las suyas. Era mi primer cartel del Carmen y quería que tuviese algo que nunca pudiera olvidar. Es un homenaje a él”.
Además, el resultado no fue fruto de la improvisación. Antes de diseñar el cartel, se reunió con la Junta de Gobierno para escuchar opiniones. “Yo quería hacer algo diferente. Siempre vemos a la Virgen en la playa o en las rías, pero hay muchos detalles que pasan desapercibidos y que también son parte de la tradición”.
Nuevos horizontes y compromisos con su pueblo
Aunque siempre le atrajo la fotografía, durante años trabajó con imágenes cedidas por otros fotógrafos, como las de José Vizcaíno o Claudio Pomares. Su fuerte estaba en la edición digital, dominio que desarrolló en empresas de rótulos e impresión. Pero en 2024 dio un paso más: adquirió su propia cámara y salió a la calle a capturar los momentos que antes solo veía a través de otros.
Su primera experiencia como fotógrafo de procesiones fue, precisamente, el Carmen del año pasado. “No estaba en mi zona de confort. Tenía ilusión, pero también miedos. Descubrí que es tan emocionante o más que ir de costalero. Es otro papel dentro de la procesión, siempre pendiente de capturar el mejor momento, el mejor detalle, la emoción de la gente”.
De aquella primera experiencia nacieron las imágenes que hoy protagonizan el cartel oficial del Carmen 2024. Para Juan José, la fotografía de procesiones no se limita a retratar la imagen titular. Su mirada se fija en instantes que, a menudo, pasan inadvertidos. “Me gusta capturar cómo la gente corre delante de la Virgen en la cuesta del Carmen, las caras emocionadas en ciertos momentos de la procesión, los homenajes que se hacen durante el recorrido, detalles de los costaleros o de gente que acompaña en el cortejo. Son gestos que hablan tanto como una imagen de la Virgen”.

Su pasión por la fotografía también tiene sus referentes locales. “Rafa García o José Vizcaíno siempre han sido gente que he seguido en el mundo de la foto a nivel local. También me gustan los trabajos de Carol Hernández y de Raquel Santiago, que fue cartelista del Carmen recientemente. De todos aprendo algo”.
Ese aprendizaje constante lo ha llevado a ver su trabajo como una forma de aportar al legado visual del pueblo. “Cada imagen que capturas se queda para la historia. Las redes sociales, a veces, son un escaparate de cosas negativas, pero también son una herramienta para mostrar la grandeza de nuestro pueblo y engrandecer nuestras tradiciones”.


Su compromiso no se queda en lo artístico, ya que colabora de forma activa con donaciones como la de un lienzo de la Virgen del Carmen para el trofeo benéfico del Carmen. “Cada vez siento más esa motivación de colaborar, de aportar mi grano de arena para que las tradiciones no se pierdan”.
Y, en medio de esta charla sobre colaboraciones desinteresadas y arrimar el hombro, aparece su tío Leo (Leonardo Rodríguez), alguien que para él es uno de sus grandes referentes. “A nivel personal y en las tradiciones, él siempre ha sido mi guía. Es demasiado bueno y nunca tiene un no por respuesta. La mejor persona que puedes cruzarte en la vida es alguien como mi tío Leo”, dice en un momento de sonrisas compartidas. Su padre, su abuelo y su tío le transmitieron no solo la devoción al Carmen, sino también la importancia de implicarse en las tradiciones.
Una vida de hermandad
Juan José lleva vinculado a la Hermandad del Santo Cristo del Mar desde niño. “Entré en la Junta Joven con 12 años y he pasado por todo: penitente, monaguillo, músico, costalero, secretario, vocal… Siempre dispuesto a ayudar donde haga falta”. Esa entrega le ha hecho ganarse el respeto de quienes comparten con él las labores de organización y mantenimiento de las celebraciones.
Mañana volverá a vivir uno de esos días grandes. Por la mañana estará en la cucaña y, por la tarde, detrás del objetivo en la procesión del Carmen. “Cuando hablo de esto se me ponen los pelos de punta. Yo vivo todas las tradiciones del pueblo y siempre las defiendo, porque son nuestras. Y mientras pueda, ahí estaré”, concluye con orgullo.








