“Mi infancia en Moguer estuvo llena de felicidad y de aventuras allí donde el pueblo lindaba el campo”

Sergio Valdés presentó su nueva novela en la pasada Feria del Libro de Huelva, con gran aceptación entre los lectores onubenses. ‘Sincronicidades’ trata cuestiones espirituales y señales que se presentan en el día a día y que no están sujetas a la mera casualidad.

Sergio Valdés no necesitó que llegara la inspiración para empezar Sincronicidad. Quizás sí la iluminación, pero eso es algo que dejaremos a juicio de sus lectores. El caso es que le bastó cerrar una fructífera Feria del Libro de 2024 y abrir, al día siguiente, un cuaderno nuevo. “Lo empecé nada más terminar la feria del libro del año pasado. Llegué a un acuerdo con Editorial Niebla y tan pronto como acabó el evento empecé un nuevo proyecto”, cuenta el escritor, que en los últimos meses ha visto cómo su nueva obra encontraba un hueco propio entre lectores onubenses y curiosos de los temas espirituales.

El título no es casual; ni mucho menos. Valdés se apoya en un concepto que el público reconoce, aunque no siempre sepa nombrarlo. Se trata de esas coincidencias que parecen demasiado precisas para ser simples accidentes. “La sincronicidad son esas casualidades que nos pasan y que tienen un significado para nosotros, aunque a veces nos cueste reconocer el mensaje. Más que casualidades son causalidades. Las casualidades no existen y todo surge por una razón”, explica. Y remata con una clave que atraviesa la novela: “Para Jung y para los que creemos en la sincronicidad, esos momentos son como un mensaje de la providencia o del universo, que te está avisando de algo”.

En la feria del libro presentando ‘Sincronicidad’.

La referencia a Carl Gustav Jung no es un guiño decorativo. El propio autor subraya que “el concepto lo estableció el propio Carl Jung, lo definió él y lo estudió, y fue él quien lo dio a conocer”, y que él, aunque tenía “nociones básicas”, se vio empujado a profundizar. Ese estudio, sin embargo, no nació de una biblioteca, sino de su propia experiencia. “Yo estaba sufriendo estas sincronicidades y aquello me dio pie a iniciar la redacción de esta nueva novela”, admite. En su caso, la chispa creativa llegó por una vía muy particular. “La idea vino a través de un sueño”. A partir de ahí, el proceso se convirtió en un aprendizaje personal. “El proceso de escritura es una cosa mágica. Considero que uno no es dueño de sus propias historias, sino que se van desarrollando solas”, relata.

Valdés defiende que su estilo se mantiene y que Sincronicidad conecta, en cierta forma, con su novela Turno de noche, donde también aparecían elementos de lo paranormal. “Con ‘Sincronicidad’ regreso un poco a la misma tónica de ‘Turno de noche’”, afirma, aunque reconoce que ahora hay “una fuerte dosis de espiritualidad” que antes no estaba tan presente en su obra.

En la novela, el tema central se plantea como una conversación encarnada en personajes que miran el mundo desde lugares distintos. “El protagonista es muy cristiano e interpreta ciertos asuntos desde la doctrina y la creencia en el dogma”, señala, mientras que, como contrapunto, aparece “otro personaje que es ateo y basa su visión del mundo en la lógica y en la razón”. La tensión entre fe y escepticismo se sostiene en el testimonio personal. “Hay muchos casos de experiencias cercanas a la muerte; son hechos reales y testimonios que coinciden”, comenta, citando a divulgadores y médicos que han investigado estos relatos.

Ese componente “sensible”, como lo define, fue lo que le hizo pensar que estaba arriesgando. “Yo pensaba que esta vez iba a arriesgar mucho, porque toco temas sobre la vida y el más allá”, reconoce. Sin embargo, el termómetro real fue el contacto directo con los lectores. Y ahí aparece Huelva como escena clave.

La Feria del Libro de 2025

En la Feria del Libro de Huelva, su encuentro con el público no solo confirmó el interés por el tema, sino que le dejó una colección de historias íntimas que, de algún modo, completan el sentido del libro. “He contactado con mucha gente que me ha hablado de su propia experiencia cercana a la muerte o de su propia experiencia al morir un familiar cercano”, relata. Algunos testimonios han sido especialmente sensibles para el autor, que reconoce haberse “conmovido profundamente” con casos concretos. De igual manera, habla de “patrones concretos que se repiten, como la típica luz verde que ven algunos y de la que me hicieron referencia hasta en tres ocasiones”.

En la feria del libro presentando Sincronicidad

La feria, además, tuvo para él un efecto liberador, porque comprobó que “el interés por el libro no era minoritario”. Tanto es así que las firmas se adelantaron a la presentación. “Todas las ventas de libros las hice antes de presentar el libro”, cuenta, hasta el punto de llegar “con retraso” porque no paraban de pedirle ejemplares. Por eso prepara nuevas presentaciones fuera de la provincia. “Tengo previstas nuevas presentaciones en Madrid y Zaragoza”, adelanta.

Como viene siendo habitual en la obra de Valdés, Huelva sigue presente como escenario de la trama narrativa. “Aquí en esta nueva obra hago muchos guiños a Huelva, a sus paisajes naturales y a localizaciones características de la provincia onubense”, explica el escritor. “Hablo también del suroeste de la península y de la frontera de Ayamonte”, apunta, subrayando que no pretende cerrarlo del todo para que el lector lo sienta como propio. “No lo dejo claro para que así el lector pueda identificar la ciudad como suya”, resume.

En ese mapa afectivo, Moguer asoma como raíz identitaria. “Moguer es mi tierra. Allí es donde he echado mis raíces”, afirma. A pesar de que nació en Badajoz y hoy reside en Huelva, mantiene un vínculo afectivo con la localidad. “Si me siento de algún sitio es, sin duda, de Moguer. Allí residen mis hermanos, lo hicieron mis padres y sigo teniendo a mis amigos de la infancia”, describe mientras rememora un tiempo que dulcifica sus recuerdos de niño en su memoria. “Recuerdo muchas aventuras de chaval en el pueblo. Aquellos rincones donde el pueblo lindaba con el campo y siempre había cosas por descubrir. Fue un tiempo maravilloso y lleno de felicidad”, concluye.

Sergio Valdés Orellana durante su juventud en Moguer

Sergio termina nuestra charla con la intención de buscar fecha en Moguer para mostrar su nueva obra y seguir llenando de literatura los espacios culturales de la tierra natal del célebre Nobel onubense. Como si de un guía atemporal se tratase, y sin distinciones entre el verso y la prosa, el espíritu del célebre poeta quizás quedó impregnado en aquel niño que jugaba en los mismos lugares donde caminaban Juan Ramón y su Platero y que hoy ha sabido conquistar a los lectores con sus historias y sus sincronicidades.

 

Por José Luis Galloso

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