La actuación policial de hoy a las 13 horas ha multiplicado los mensajes de vecinos que reprochan al Ayuntamiento de Punta Umbría dos veranos de prohibición y ni una sola solución

La Policía Local de Punta Umbría ha clausurado este viernes, pasadas las trece horas, los accesos al tramo precintado de la playa de El Portil. Lo hizo con el arenal ocupado y en una de las horas de mayor afluencia de la jornada, según muestran las imágenes difundidas por vecinos presentes. El autor de una de esas grabaciones relató que los bañistas quedaron dentro de la zona cerrada y que algunos intentaron salir por las rocas, con caídas en el intento.
El vídeo corrió por los grupos vecinales en cuestión de minutos y desde entonces los mensajes no han parado. El tono dominante es de enfado, y no va dirigido al Ministerio, sino al Ayuntamiento de Punta Umbría. La frase que más se repite lo resume sin rodeos: «es más fácil prohibir que buscar la solución y arreglar los accesos».
Uno de los escritos que más ha circulado se dirige directamente al alcalde para pedirle que asuma su incapacidad para gestionar y le reprocha que tire balones fuera. A continuación despliega una lista que ya no habla de arena ni de erosión: ausencia de accesos a la playa, falta de duchas y papeleras, recogida de basura en el arenal, limpieza de contenedores, acerado y calzadas en mal estado, parques infantiles sucios y deteriorados, y la entrada de El Portil sin arreglar desde hace un año, con una tubería reventada y un desvío que los vecinos consideran peligroso. La pregunta con la que remata condensa el sentir general: «¿todo eso también lo asume Costas?».
Frente a ese clamor apenas se ha escuchado alguna voz discrepante. Sostiene que en un municipio con kilómetros de playa cuesta entender que se considere imprescindible entrar precisamente por el tramo cerrado, y que informar de las posibles sanciones no es amenazar, sino recordar que las ordenanzas existen y deben aplicarse por igual. Admite que la gestión municipal es criticable y que es legítimo exigir mejores accesos, pero advierte de que una imprudencia puede obligar a intervenir a los servicios de emergencia y poner en riesgo a terceros. Es una posición minoritaria en unos grupos donde la indignación va en la otra dirección.
El malestar tiene detrás dos veranos de recorrido. El tramo, de unos 800 metros, permanece prohibido por la erosión, que ha dejado desniveles y taludes con riesgo de desprendimiento, un peligro que se agrava en pleamar. Solo las bajadas de las calles Zorzal y Calamón reúnen, según el Consistorio, condiciones de seguridad. Durante todo ese tiempo la prohibición ha convivido con un arenal lleno cada mañana, sin socorristas y sin servicios, y la Asociación de Vecinos Portileños lleva más de un año reclamando un protocolo de evacuación específico que asegura no haber recibido, pese a que el alcalde sostiene que el municipio dispone de un Plan de Emergencias con todos los escenarios previstos.
De fondo continúa la pelea de siempre. El Ayuntamiento remite la solución al Ministerio para la Transición Ecológica y promete reponer accesos, pasarelas y equipamiento en cuanto llegue la arena. La arena no llega, El Portil quedó fuera del último reparto estatal de 90 millones para reponer playas dañadas por los temporales y el verano avanza. Lo que sí ha llegado, dos temporadas después, es la Policía Local.










