La Villa enciende sus luces y rinde homenaje a quienes llevan décadas sosteniendo las Fiestas del Salvador
Hay fiestas que se organizan y fiestas que se heredan. Las del Salvador, en el barrio de la Villa, pertenecen claramente a esta segunda categoría. Ayer arrancaron con la inauguración del alumbrado y un Solá que, como manda la tradición, se llenó de gente con ganas de celebrar. Pero antes de que empezara la fiesta propiamente dicha, hubo un momento para mirar atrás y dar las gracias.
Más de treinta vecinos y vecinas recibieron el reconocimiento de Villoros Ejemplares, un homenaje pensado para quienes, desde la antigua Comisión de Fiestas, sostuvieron esta celebración durante años con trabajo silencioso y bastante más esfuerzo del que suele verse desde fuera. Gente de la Villa que un día decidió que estas fiestas no se apagaran, y que ahora ve cómo esa misma llama pasa a otras manos.
El alcalde, Alberto Fernández, lo resumió con una frase que define bien el espíritu del homenaje: son personas que se dejaron la piel por el Salvador y que han sabido transmitir ese espíritu a los jóvenes que llegaron después. Una manera de decir, sin rodeos, que estas fiestas no existirían sin ellos.
Entre esos jóvenes que continúan el relevo está la Asociación Juvenil El Solá, que este año cumple 28 años dinamizando el barrio y organizando actividades que mantienen viva la Villa durante todo el calendario festivo. Un cuarto de siglo largo de trabajo que el Ayuntamiento de Ayamonte ha querido reconocer públicamente, con una enhorabuena que suena más a agradecimiento que a protocolo.
Con las luces ya encendidas y el homenaje hecho, la Villa se prepara para vivir una de las citas más queridas del calendario festivo ayamontino. Como cada año, el barrio entero se convierte en el verdadero protagonista.









