Candela Alfonso, «para querer un lugar no hace falta que sea perfecto»

Candela Alfonso Prieto tiene 20 años, estudia Derecho y es la Reina de las Fiestas Patronales de Aljaraque 2026, las de su querida Virgen de los Remedios. Familiar, cercana y alegre, afronta su reinado con una idea muy clara: que representar a su pueblo no es llevar una corona, sino llevar a Aljaraque en el corazón
La emoción de Candela, ya con la corona y el ramo de flores, en la noche de su coronación.

Por: Ana Hermida

Hay quien sueña de niña con un momento y, sin saberlo, pasa años preparándose para él. Candela es de esas. De pequeña miraba a la reina de las fiestas desde abajo, desde el pie del escenario, y pensaba «en lo bonito que debía ser vivir algo así», sin imaginar que un día sería ella quien estuviera allí arriba. Este verano lo vivió, cuando la gala inaugural de las Fiestas Patronales la proclamó Reina de Aljaraque 2026, y aún lo cuenta con la ilusión de quien no termina de creérselo

Tiene 20 años y estudia Derecho, y basta cruzar unas frases con ella para entender por qué gustó. Se describe como una persona «muy familiar, cercana y alegre», apasionada con lo que le importa, empática y entregada con los suyos. Reconoce sus defectos con una sinceridad que la honra: es demasiado exigente consigo misma, le da muchas vueltas a las cosas y confiesa ser «un poquito cabezota» cuando tiene algo claro. Los que mejor la conocen dicen de ella que es transparente, que se le nota todo en la cara y que, cuando algo le hace ilusión, lo vive al cien por cien. También, entre risas, que tiene la manía de querer tenerlo todo bajo control, «aunque muchas veces sea imposible».

Sus referentes los tiene en casa. De sus padres dice que le enseñaron desde pequeña «el valor del esfuerzo, de la constancia y de estar siempre al lado de los tuyos». Y a su familia, su pareja y sus amigos los nombra como sus personas preferidas, con las que puede ser del todo ella misma, esas que están tanto en los momentos importantes como en el día a día, que al final es lo que más cuenta.

El momento de saber que sería reina lo recuerda como uno de esos que no se olvidan. Primero, una sorpresa tan grande que durante unos segundos no fue capaz de asimilarlo; después, los nervios, la emoción y una felicidad enorme. Lo primero que le vino a la cabeza, cómo no, fue su familia y toda la gente que la había apoyado. Y ellos lo celebraron «como si hubieran ganado conmigo», con abrazos, lágrimas y llamadas. «Una de las cosas más bonitas ha sido ver la ilusión de las personas que me quieren», dice, porque para Candela esa alegría compartida es lo que hace que todo sea aún más especial.

De la noche de la coronación, celebrada en el recinto ferial al calor del encendido del alumbrado que dio el pistoletazo de salida a las fiestas, se queda con un instante que no es el del foco y el aplauso, sino el de antes: el rato en el ayuntamiento con sus compañeras, todas nerviosas y apoyándose unas a otras. Fue, dice, lo más bonito. Y de aquellos días guarda ya su anécdota favorita, la de la tradicional carrera de cintas a caballo, cuando entre risas descubrieron que colocárselas a los caballistas tenía su técnica, porque algunas, del ímpetu, se pasaron de fuerza.

Nervios y complicidad entre las aspirantes en el escenario, antes del gran momento de la noche.

Preguntada por lo que significa representar a su pueblo, responde con una madurez que sorprende a sus 20 años: «No se trata solamente de llevar una corona, sino de representar a un pueblo al que quiero y a su gente». Quiere transmitir los valores que para ella son Aljaraque, «cercanía, unión, alegría y familia», y aspira a poder mirar atrás, cuando acabe el año, y sentir que lo ha representado «con todo el cariño y el orgullo» que siente por él.

Porque Candela está, dice, «completamente» enamorada de Aljaraque, y lo explica con una frase preciosa: «Para sentirte enamorada de un lugar no hace falta que sea perfecto, sino que tenga algo que te haga sentir que perteneces a él». Aquí están sus recuerdos, su familia, sus amigos, y esa sensación tan de pueblo de cruzarte con gente conocida por la calle y de vivir unidos los momentos que todos esperan durante el año. Su favorito, la Romería, que para ella resume lo que es Aljaraque, «tradición, familia y gente compartiendo», aunque también le encanta el ambiente de las noches de feria, cuando el pueblo entero se echa a la calle. Y, como reina de las fiestas de la Virgen de los Remedios, siente un cariño especial por todo lo que rodea a la patrona, alcaldesa honoraria y perpetua del municipio y corazón de unas celebraciones que este año han cumplido tres cuartos de siglo desde la llegada de su imagen al pueblo.

Candela disfruta del verano en la costa onubense.

Entre sus imprescindibles de feria están los churros de la mañana, después de la charanga y de la noche entera de fiesta, que «saben todavía mejor». Es de sandalias cómodas antes que de tacones, no sale sin el móvil (para no perderse ni una foto) ni sin un pintalabios para aguantar hasta el final, y pondría de banda sonora a Ariana Grande, su artista favorita.

Esta experiencia, confiesa, le está enseñando a disfrutar más del presente, «a darse cuenta de que hay momentos que solo ocurren una vez». Y este año tan especial se lo dedica a su familia, que lo vive a su lado como desde el primer día, y a todas las personas que han confiado en ella. La misma niña que un día miró la corona desde abajo la lleva hoy con naturalidad, con ilusión y con el pueblo entero mirándola, ahora sí, desde el mismo sitio donde ella soñó.

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