La Tertulia Cultural de Mazagón se ha consolidado, a lo largo de la última década, como uno de los motores culturales y sociales del núcleo costero. Lo que nació como una reunión informal de vecinos y amigos alrededor de un café se ha transformado en un colectivo estable que se reúne semanalmente y que ha logrado situar la cultura, la ciencia y el pensamiento crítico en un lugar notable de la vida local.
“La tertulia nace de algo muy cotidiano como sentarnos a hablar y compartir inquietudes”, explica su coordinador, Francisco Domínguez. “Con el tiempo vimos que esas conversaciones podían tener un recorrido mayor y convertirse en actividades abiertas a todo el pueblo”. Esa idea de abrir el debate y de generar conocimiento compartido es la seña de identidad de la Tertulia Cultural de Mazagón, que cumple ahora diez años de trayectoria ininterrumpida.

En este tiempo, el colectivo ha organizado conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros, viajes culturales y encuentros divulgativos que abarcan disciplinas muy diversas. Desde la historia y la literatura hasta la ciencia, la memoria democrática o los problemas medioambientales del entorno, los vecinos del colectivo han podido disfrutar de momentos enriquecedores. “No se trata solo de programar actos, sino de crear un espacio donde la gente piense, pregunte y participe”, subraya Domínguez. “La cultura no puede ser algo distante, tiene que estar pegada a la realidad cotidiana”.
Preocupados por la playa de Mazagón
Un ejemplo reciente de ese compromiso con el entorno ha sido la conferencia ‘Mazagón bajo amenaza, crónica de una playa en rotación’, celebrada en el Salón Multifuncional de Mazagón. El acto, que despertó un notable interés vecinal, fue impartido por el catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, Juan Antonio Morales González, especialista en sedimentación costera y en los problemas ambientales del litoral onubense y gaditano.
Durante su intervención, Morales analizó con rigor científico la situación de la playa de Mazagón y de otros enclaves próximos, explicando cómo la modificación de la dinámica litoral, la subida del nivel del mar y determinadas actuaciones humanas de décadas pasadas están acelerando la erosión. Infraestructuras como colectores, emisarios o edificaciones cercanas al borde costero se encuentran hoy en una situación de riesgo evidente. “Queríamos que la gente entendiera qué está pasando y por qué está pasando”, señala Domínguez. “Hablar de playas no es solo hablar de ocio, es hablar de patrimonio natural, de seguridad y de futuro”.

La charla puso el foco también en espacios emblemáticos como Rompeculos, La Fontanilla, Cuesta de la Barca o Cuesta Maneli, símbolos del litoral virgen onubense y hogar de ecosistemas de enorme valor. La posible desaparición de estos enclaves en las próximas décadas, de no adoptarse medidas adecuadas, supone una amenaza ecológica de primer orden. Otro de los espacios donde esta problemática alcanza mayor preocupación, es en las edificaciones cercanas de Las Casas de Bonares, donde sus propietarios están especialmente inquietos por los efectos de las mareas sobre el lugar. “Nuestro papel no es alarmar, sino informar y concienciar”, insiste el coordinador de la tertulia. “La ciudadanía tiene derecho a conocer los riesgos y a participar en el debate sobre qué modelo de costa queremos”.
Este enfoque crítico y divulgativo no es nuevo en la trayectoria del colectivo. A lo largo de estos diez años, la Tertulia Cultural de Mazagón ha abordado temas como la contaminación en Huelva, la memoria histórica, la situación en Palestina, la influencia sísmica en la zona o el estudio del litoral onubense. “Siempre hemos intentado combinar el conocimiento académico con una mirada cercana”, explica Domínguez. “Traemos a expertos, pero también fomentamos el coloquio y el intercambio de opiniones”.
Una apuesta firme por la cultura
El espíritu que inspira a la tertulia hunde sus raíces en la figura de Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), a quien el colectivo toma como referente ético e intelectual. “Nos sentimos identificados con esa idea de educación libre, crítica y vinculada a la naturaleza”, apunta su coordinador. No es casual que muchas de las actividades giren en torno al territorio, la historia local y los retos sociales contemporáneos.
Además de las conferencias y charlas, la tertulia ha complementado su programación con jornadas gastronómicas y viajes culturales, reforzando así el componente social del proyecto. “La cultura también es convivencia”, afirma Domínguez. “Crear lazos entre vecinos es tan importante como el contenido de las ponencias”.
El colectivo cuenta, además, con un emblema propio diseñado por la ceramista local María González, un símbolo que refuerza el arraigo de la tertulia en Mazagón y su apuesta por el talento del entorno. “Somos un grupo pequeño, pero muy comprometido”, resume su coordinador. “Y mientras haya gente con ganas de aprender, de debatir y de cuidar su entorno, la tertulia tendrá sentido”.
Los tertulianos también agradecen al Ayuntamiento de Moguer su predisposición para apoyar sus iniciativas, dando acceso a los espacios municipales para el desarrollo de las actividades. “El Gobierno municipal nos facilita material y las dependencias municipales para celebrar las charlas y, en ocasiones, también contamos con la presencia de la concejala Pilar Rodríguez”, concreta Domínguez
Con iniciativas como la reciente conferencia sobre las playas, la Tertulia Cultural de Mazagón demuestra que la cultura puede ser una herramienta poderosa para generar conciencia social y participación ciudadana. El entorno natural y el mar son el hábitat de los mazagonenses y, como tal, la tertulia tiende su mano para comprenderlos y seguir conservándolos.
Por José Luis Galloso














