Hay deportes que se practican durante una etapa de la vida y otros que, aunque a veces queden aparcados por el paso de los años, nunca dejan de formar parte de quien los ha vivido de verdad. En el caso de Luis Muñoz Mora, el tenis siempre ha estado presente en su corazón, a pesar de los vaivenes y los compromisos familiares que a veces se anteponen a la práctica deportiva.
Su reciente triunfo en el Torneo Primavera de Mazagón, organizado por el PMD Moguer, ha acentuado aún más el vínculo con esta disciplina. Aunque se trataba de una competición local, ha vuelto a demostrar cómo el tenis sigue aportándole muchas cosas en lo deportivo y en lo personal.
Luis, natural de Moguer, aunque con vida repartida entre Huelva, Palos de la Frontera y su entorno más cercano, creció muy unido a este deporte. No fue una afición improvisada ni pasajera. En su caso, el tenis viene de familia. “Mi padre era aficionado a jugar al tenis y todos los hermanos jugábamos. De hecho, en Moguer nos conocían por jugar al tenis”, recuerda. Aquellos primeros raquetazos a la pelota llegaron muy pronto, en una etapa en la que el tenis no era tan accesible como ahora y en la que iniciarse dependía mucho del entorno familiar, del empuje de algún monitor entregado o de la existencia de clases municipales.
Con el tiempo, Luis compitió, jugó federado y fue construyendo una relación sólida con este deporte. Pero, como ocurre tantas veces, la vida adulta, las obligaciones y los ritmos cotidianos obligan a hacer pausas. Sin embargo, el tenis seguía ahí, esperando el momento de volver a aparecer con fuerza. Y ese regreso ha tenido mucho que ver con el ambiente que se ha creado en Mazagón y con el impulso de personas comprometidas con este deporte. “Gracias al grupo de amigos con el que entrenamos en Mazagón, he vuelto a tener mucha motivación para jugar y seguir mejorando. Un día me dijeron algunos aficionados conocidos: ‘Luis, apúntate, que tú siempre has jugado al tenis’. Y estoy muy satisfecho de haberlo hecho y compartir esta afición con un grupo de personas que genera un ambiente muy bueno”, explica.

En ese regreso ha sido también determinante el papel de Cristina Vargas, entrenadora de la escuela municipal de tenis. Luis no duda en reconocer su influencia. “Cristina nos transmite ilusión, ganas de aprender y de seguir mejorando. Yo sigo aprendiendo y he mejorado con ella en técnica, en táctica y también en otras cosas”, señala. Porque la vuelta al tenis, en su caso, no ha sido solo física o competitiva, sino que también ha tenido un componente personal. “A mí, en mi caso, que siempre he tenido un carácter fuerte, el tenis me está ayudando también a mejorar como persona, a controlar tus emociones, el sacrificio y el esfuerzo”, afirma.
Enfrentarse a uno mismo
Esa dimensión interior del tenis se ha hecho especialmente visible en el torneo de Mazagón. Luis ha ganado otros campeonatos, incluso en su etapa como tenista federado, pero este triunfo tiene para él un significado especial. “Este partido, el de la final, para mí ha significado mucho personalmente. No tanto por el torneo en sí, que he podido ganar otros, sino por lo que ha supuesto para mí”, confiesa. La superficie, más exigente para su juego, las condiciones físicas del encuentro y la exigencia mental del duelo le obligaron a sacar una versión más resistente de sí mismo. “Me he adaptado a una superficie que para mi juego exige mucho más físicamente. Estábamos a pleno sol, desde las diez y media de la mañana hasta la una de la tarde, y los dos terminamos agotados”, recuerda.

El esfuerzo no fue poco y Luis remontó situaciones complicadas, convivió con el cansancio y logró mantenerse en pie cuando el partido parecía escaparse. “En ningún momento me quejé. Disfruté del partido lo que pude, sufriendo, por supuesto, porque los puntos eran largos y la pista dura se nota mucho en las rodillas y en los pies. Pero me esforcé un poco más en la última parte y terminé ganando. Para mí fue un mérito personal”, resume. Más allá del resultado, lo importante fue la forma de competir y de sostenerse mentalmente.
Y es precisamente ahí donde el tenis muestra buena parte de sus valores. “El tenis es un deporte muy respetuoso. Se dice que es un deporte de caballeros porque hay respeto al adversario. Generalmente es un deporte muy limpio, donde encuentras gente maravillosa, muy educada, muy empática”, sostiene. Para él, además, el tenis enseña responsabilidad de una forma muy directa, porque en la pista no hay escudos colectivos. “Cuando estás solo no tienes a un compañero al que echarle la culpa. La responsabilidad recae toda sobre uno mismo. Hay veces que te vienes abajo y tienes que saber salir de eso y sacar lo mejor de ti”, afirma.
Esa exigencia individual es, precisamente, una de las grandes virtudes del tenis. Luis no reniega de los deportes de equipo; al contrario, los valora y entiende sus fortalezas, pero considera que el deporte individual enseña cosas distintas y muy útiles para la vida. “El deporte de equipo tiene muchísimas cosas positivas, pero el individual te enseña más a depender de ti, a ser fuerte, a reinventarte y a sacar fuerza cuando uno no la tiene”, reflexiona. Por eso defiende con firmeza la promoción del tenis, especialmente entre niños y jóvenes. “Pienso que los que hemos practicado este deporte y tenemos algo de nivel por el tiempo dedicado a entrenar debemos comprometernos con los clubes y participar en eventos que fomenten el deporte”, explica.

Pasión y compromiso con el tenis
Su compromiso con esta disciplina deportiva no se limita a jugar. Luis está vinculado como socio al Real Club de Tenis de Huelva y al Club de Tenis de Palos de la Frontera, y cree que ese tipo de implicación es necesaria para que este deporte siga creciendo. “Hoy día hay muchas facilidades para jugar. Hay instalaciones, los equipos son accesibles y es de agradecer que haya instituciones como los ayuntamientos que defiendan este deporte”, subraya. En esa línea, valora de forma muy positiva lo que se está haciendo en Mazagón. “Las pistas están bien, tienen buenos precios, buenos horarios y hay mucha más gente jugando de la que uno piensa. Lo que hace falta es implicación y gente con ganas de trabajar. Y cuando ves a gente comprometida creo que hay que aportar nuestro granito de arena. Por eso me gusta estar vinculado a estos clubes como socio en activo”, añade.
Precisamente por eso vuelve a insistir tanto en la labor de Cristina Vargas. “Cristina motiva a todo el mundo para jugar. Siempre está dispuesta a escuchar, a buscar el lado bueno de las cosas y a conseguir que la gente se enamore de este deporte. El polideportivo tiene una joya”, asegura. Sus clases, organizadas en grupos reducidos, han sido claves en esta etapa. “Somos un grupo de cuatro, cinco o seis personas y cada día nos organiza un entrenamiento diferente. Vamos mejorando tácticas, patrones de juego, saque, volea, juego en diagonal… un poco todo”, explica.

A sus ojos, el tenis sigue siendo hoy una herramienta de crecimiento personal, de salud y de encuentro. “Me ha venido muy bien. Me he vuelto a encontrar a mí mismo. He mejorado y han sacado lo mejor de mí”, confiesa. Por eso habla de este deporte no solo como afición, sino como una auténtica escuela de vida. Una disciplina que exige, educa, une y fortalece. Y, en el caso de Luis Muñoz Mora, también una pasión que ha regresado con la fuerza de lo verdadero.
Es inevitable preguntarle a Luis por sus ídolos dentro del mundo del tenis. Desde niño, confiesa, “he tenido muchos referentes como Andre Agassi, Carlos Moyá, Álex Corretja o Juan Carlos Ferrero, grandes jugadores que marcaron una época y que nos ayudaron a mirar al tenis con verdadera pasión”. Pero en su nómina de ídolos figura Rafa Nadal. “Rafa representa como pocos el sacrificio, la lucha constante y la capacidad de sobreponerse a cualquier dificultad. Es la viva imagen del esfuerzo”, resume. Especial atención tiene también para Roger Federer, a quien considera un ejemplo de perfección.
Y ahora, cuando Nadal ha dejado una huella imborrable, surge una nueva continuidad con nombres como Carlos Alcaraz, que vuelve a ilusionar a una generación entera. Porque “mientras sigamos teniendo grandes nombres en el tenis nacional, la afición por este deporte la tendremos asegurada”, concluye.









