Antonio Suárez ocupa estos días el showroom de Espacio 0 Art Gallery con ‘20µPa’, una exposición en la que música y pintura dialogan desde un territorio íntimo y personal. La muestra parte de portadas de discos y del imaginario de distintos grupos y artistas, pero no desde una revisión literal, sino desde una reinterpretación propia, construida a partir de recuerdos, símbolos, colores y sensaciones.
“El título tiene que ver con el umbral de la audición humana, con esa mínima presión sonora a partir de la cual empezamos a percibir que hay sonido”, explica el artista. Desde esa idea, Suárez plantea una reflexión sobre los límites de la percepción y sobre cómo aquello que nace de una experiencia sonora puede trasladarse al lenguaje plástico.
Cada pieza funciona como una especie de collage pictórico. Antonio parte de imágenes, símbolos y elementos reconocibles del universo musical para transformarlos después en pintura, mezclando referencias personales con una memoria colectiva compartida. “No quería hacer una reinterpretación al uso de portadas de discos, sino llevarlas a mi manera, desde artistas y grupos que tienen que ver conmigo y con mi trayectoria vital”, señala.

En sus obras, los discos no aparecen como simples objetos de homenaje, sino como puertas de entrada a una época, a una emoción o a un momento concreto. “La idea es que esas pinceladas de cosas que hay en cada pintura puedan llevar al espectador a un momento que quizá también haya vivido”, apunta Suárez. La exposición juega así con la capacidad de la música para fijar recuerdos y con la pintura como vehículo para reactivarlos desde otra mirada.
El vínculo con la música también está presente en los materiales y formatos. Algunas piezas recuerdan a las dimensiones del vinilo o a la propia forma del disco, con soportes circulares de DM y una perforación central. Otras obras, realizadas en grafito, remiten al tamaño del CD. También aparecen guiños a códigos de barras, sellos discográficos y elementos de la industria musical.
“Me interesaba que el formato también tuviera relación con la música”, explica. “Hay piezas que recuerdan a la portada de un vinilo, al disco o incluso al plástico del CD”. Entre abstracción y figuración, ’20µPa’ (20 micropascales) propone una experiencia visual que nace del sonido y convierte la memoria musical en materia pictórica.
La exposición puede visitarse en Espacio 0 Art Gallery de lunes a viernes, de 18.00 a 21.00 horas, y los sábados en horario de mañana, de 11.30 a 13.30 horas. La muestra permanece desde el mes de marzo, con previsiones de prolongarse hasta los últimos días de mayo.
Vocación y mirada crítica
Aunque su formación académica está ligada a la Pedagogía, Antonio Suárez reconoce que el arte siempre ha estado presente en su vida de una forma natural. “Estudié Pedagogía en Sevilla, pero el arte siempre me ha acompañado de manera transversal”, explica. Esa doble condición de pintor y pedagogo ha ido construyendo una trayectoria pausada, muy vinculada a Espacio Cero, donde se ha formado y donde también ejerce como profesor de pintura. “He ido creciendo poco a poco. Soy bastante tranquilo y voy poquito a poco en todo, pero eso viene bien para el arte”, señala.
Su relación con la pintura tiene también una raíz familiar. Su abuelo paterno, maestro y pintor natural afincado en el Cerro del Andévalo, dejó una huella que Antonio identifica ahora con más claridad. “De pequeño iba a su casa y veía su estudio, sus pinturas, sus marinas, sus paisajes y sus bodegones. Entonces no eres consciente, pero después haces revisión y te das cuenta de que de ahí viene también esa relación con la pintura”, recuerda.
Desde 2014 trabaja con niños en Espacio Cero, una labor que le ha permitido reflexionar sobre la creatividad, la paciencia y la forma en que las nuevas generaciones se enfrentan al dibujo. “El papel en blanco para ellos es cada vez más un mundo. Necesitan referentes para poder empezar”, afirma. Para Antonio, el arte enseña a gestionar el error y a buscar soluciones. “Cuando te enfrentas a un dibujo, también aprendes cómo gestionas un error. Son alternativas para solucionar un problema”, sostiene.
En ese sentido, se muestra crítico con el exceso de pantallas y con la inmediatez que marca la infancia actual. “Con el móvil son sujetos pasivos. Las imágenes les vienen dadas y todo es muy rápido”, advierte. Por eso defiende que los niños trabajen desde su propia imaginación y aprendan a disfrutar del proceso.
Esa defensa de lo real se extiende también a su visión del arte en plena era digital. Frente a la inteligencia artificial y la imagen en pantalla, reivindica la presencia física de la obra. “La fuerza está en la presencialidad, en ver la pintura en directo, en ver la materia y en estar en contacto con el artista”, asegura.
También reclama más espacios para los creadores onubenses. “En Huelva hay mucho talento, pero hacen falta lugares donde enseñar lo que se hace”, afirma. Y, al hablar de referentes, sorprende su respuesta; “Mis referentes son los niños, por su naturalidad, su honestidad y porque pintan por placer”. Para Suárez, el arte debe mantener siempre esa misma esencia… “poner cariño, ser honesto y coherente con lo que uno es”.
Sobre el artista
Antonio Suárez cuenta con una trayectoria marcada por exposiciones individuales como 20µPa en Espacio 0 Art Gallery de Huelva (2026), Forma Color Silencio en la Universidad de Huelva (2022) y Estratigrafía en Blue Ox (2021). También ha participado en colectivas como Entrehoteles Art Walk en Sevilla, el Salón de Otoño de Pintura de Huelva, ArtSevilla y ARCO Madrid, dentro del stand de la Diputación de Huelva. Entre sus reconocimientos destacan el Premio Adquisición del LXX Certamen Nacional de Pintura de Gibraleón y el Primer Accésit del cartel del Carnaval Colombino.












