Más de 45 vecinos de El Portil y Nuevo Portil han descubierto que hay revoluciones que empiezan con un paso de bachata. Hoy comparten mucho más que una pista de baile: comparten una auténtica familia
Hay revoluciones que no hacen ruido. No llenan las calles de pancartas ni cambian gobiernos. Simplemente cambian la vida de las personas. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en El Portil y Nuevo Portil desde que, el pasado mes de noviembre, comenzaron las clases de bachata impulsadas gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Cartaya y la Asociación de Vecinos Portileños.
Al frente del grupo está Alejandro Jiménez, conocido artísticamente como Alejandro Chayanne, cantante, animador y profesor de baile, convencido de que la música puede convertirse en una poderosa herramienta para mejorar el estado de ánimo.
Y los resultados hablan por sí solos. Más de 45 vecinos forman ya parte de un grupo que no deja de crecer y que muy pronto tendrá que dividirse en dos niveles, iniciación e intermedio, debido al continuo interés de nuevas incorporaciones.
Pero Alejandro insiste en que aquí lo importante no son los pasos. “No venimos a aprender figuras complicadas. Venimos a ser nosotros mismos, a perder los complejos y a disfrutar bailando en pareja”, explica.
Con el paso de los meses, aquellas clases semanales han dejado de ser solo una actividad para convertirse en un punto de encuentro. Sus integrantes no solo bailan. También organizan convivencias, viajan juntos, salen a compartir una comida y han tejido una red de amistad que trasciende la pista. “Esto ya no es un grupo; es una familia”, resume Alejandro.
Para él, la bachata va mucho más allá de la música. “El baile ayuda a sanar, a ganar autoestima, confianza y alegría. Cuando suena la música, los problemas se quedan fuera de la pista”. Quizá por eso quienes llegan buscando aprender unos pasos terminan encontrando algo mucho más valioso. Una nueva ilusión. Nuevos amigos. Y una forma distinta de afrontar la vida.
Porque, al fin y al cabo, como suele decirse entre los amantes de los ritmos latinos, “quien baila no suda… brilla”.










