A sus 79 años, el valverdeño Manuel Molina Barroso ha conquistado el subcampeonato del mundo de futbolín y ha sido reconocido, además, como el mejor defensa de su categoría
Hablar de futbolín es hablar de mucho más que un juego. Es hablar de generaciones enteras reunidas alrededor de una mesa, de amistad, de reflejos, de estrategia y de una tradición profundamente arraigada en nuestro país.
Y en Valverde del Camino hay un nombre propio ligado a esa pasión: Manuel Molina Barroso.
A sus 79 años, el valverdeño se ha proclamado subcampeón del mundo de su categoría en el Campeonato del Mundo de Futbolín celebrado el pasado fin de semana en Punta Umbría, una de las competiciones de mayor prestigio del calendario nacional. Junto al palmerino Juan Manuel Cascales, firmó un brillante campeonato que le valió, además, el reconocimiento individual como mejor defensa del mundo de su categoría.
El mérito resulta aún mayor si se tiene en cuenta que hace apenas un año fue sometido a un trasplante de córnea. Lejos de abandonar la competición, Manuel volvió a empuñar las barras del futbolín con la misma ilusión de siempre, demostrando que la pasión y la constancia no entienden de edad.
No es, además, un éxito aislado. Su trayectoria viene de lejos. Ya en 1994 logró una cuarta posición en un campeonato del mundo y, más de tres décadas después, continúa compitiendo entre los mejores, llevando el nombre de Valverde del Camino allí donde juega.
Su historia demuestra que hay pasiones que no entienden de calendarios. Solo de ilusión, esfuerzo y ganas de seguir disfrutando.










