Moguer calienta motores —y estribos— para el reencuentro con su Patrona

La Hermandad Matriz celebró la II Carrera de Cintas a Caballo junto a la ermita, un aperitivo festivo antes del traslado de la Virgen a Moguer, previsto para el domingo 23 de agosto

El entorno de la ermita de Montemayor volvió a llenarse de cascos, cintas y bullicio. La Hermandad Matriz celebró la II Carrera de Cintas a Caballo, una cita joven que ya se ha ganado un hueco en el calendario montemayorino y que reunió a numerosos vecinos y aficionados al mundo ecuestre en la explanada de la Casa de los Mayordomos, frente al santuario. Jinetes y amazonas midieron pulso y puntería en ese viejo juego de galopar hacia la cinta y atraparla al vuelo, en una jornada marcada por la tradición, la convivencia y el buen ambiente.

Los concejales Rafael Bogado y José Jiménez acompañaron a la Hermandad que preside Sergio Gamón y a los Mayordomos de la Virgen, en un respaldo municipal a una iniciativa que, más allá del espectáculo, engrandece la devoción a la Patrona y mantiene vivo el pulso del coto entre romería y romería. Porque en Moguer, todo lo que sucede alrededor de esa ermita a dos kilómetros del pueblo termina llevando el nombre de la Virgen chiquita.

Y no es casualidad que la carrera llegara ahora. Sirve de pórtico a una de las fechas más esperadas del año: la Venida de la Virgen, el traslado que el domingo 23 de agosto bajará la imagen desde su ermita hasta la parroquia de la Granada, a hombros de sus costaleros y arropada por miles de fieles. Con ese reencuentro, Moguer encenderá la cuenta atrás hacia su Velada y las fiestas patronales de septiembre. Los caballos, de momento, han abierto camino.

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