El encuentro Voces del Extremo reunió a más de un centenar de creadores y se inauguró con la exposición de Matilde Granado y una conferencia de Jorge Riechmann

La Casa Museo Zenobia–Juan Ramón Jiménez acogió el pistoletazo de salida de Voces del Extremo, el encuentro que convirtió Moguer en capital de la poesía comprometida con más de un centenar de poetas y creadores y medio centenar de lecturas, conferencias, conciertos y mesas redondas. Dieron la bienvenida Antonio Orihuela, alma máter del proyecto; el responsable de la Fundación, Antonio Ramírez, y la concejala Lourdes Garrido, en un acto donde también participó el gestor cultural Uberto Stábile, actual director de la Fundación Rafael Alberti, y se recordó a la editora Ana Alonso, fallecida el año pasado.
La conferencia de Jorge Riechmann, que denunció la dejadez social ante el cambio climático, dio paso a la muestra Ir en compañía, de la artista cacereña Matilde Granado, y a la reflexión de la poeta y traductora Maje Martínez, Poesía, la brújula rebelde de las palabras. La velada terminó en la Peña de Cante Jondo, colaboradora habitual del encuentro, con una lectura en la que participaron varios autores moguereños.

Después, los versos salieron a la calle: la propuesta «Poesía en la calle» recorrió varios rincones del centro y la casa natal del Nobel acogió la lectura de un manifiesto por la poesía y uno de los momentos más emotivos, cuando cada participante recibió como recuerdo un pequeño fragmento del Pino de Fuentepiña. Entre los asistentes, el onubense Enrique Zumalabe, reciente ganador del Premio Iberoamericano Juan Ramón Jiménez.











