Lo que empezó como un sueño en Corrales es hoy una de las pruebas más queridas del trail andaluz. Su magia no está en ganar, sino en sentir. Aquí, como dice su creador, «no se compite: se aprende a admirar la naturaleza desde dentro»
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Hay carreras que se corren y carreras que se viven. El Trail Marismas de Corrales pertenece, sin ninguna duda, a las segundas. No presume de ser la mejor, sino de ser distinta a todas; no se mide en kilómetros, sino en emociones. Y quizá por eso, once años después de su primera edición, sigue agotando sus 400 dorsales en cuestión de minutos y dejando en quienes la corren esa certeza difícil de explicar: la de querer volver.
Su XI edición, celebrada el pasado 12 de septiembre, volvió a convertir Aljaraque en la capital onubense del trail. Cerca de 400 corredores tomaron la salida para recorrer los doce kilómetros más singulares de la provincia, un trazado que serpentea por senderos, pinares, salinas y pasarelas de madera del Paraje Natural Marismas del Odiel, Reserva de la Biosfera desde 1983. En la meta, el triunfo fue para Mario Bustamante (Club Ultra Trail Huelva) y Carmen Atienza (Hijos del Viento), pero, como bien saben en Corrales, aquí el nombre del ganador es lo de menos.
Una carrera que dicta la naturaleza
Lo que hace único a este trail es que no lo diseña del todo la mano del hombre: lo marca la marea. La organización fija la fecha y la hora buscando las mareas vivas que coinciden con el equinoccio de septiembre, cuando el día y la noche se equilibran, para dar con el punto exacto de pleamar que convierte el itinerario en una experiencia sensorial entre agua, barro y tablones. De ahí ese horario de salida tan poco habitual, a media tarde: cuadrar con el fenómeno y, de paso, esquivar las horas de más calor. Aquí la marea manda y el corredor obedece.
El resultado es un recorrido vivo y cambiante que obliga a modificar ritmo y técnica a cada paso: veloz cuando el firme lo permite, endiabladamente exigente cuando el fango «agarra». Con un desnivel casi inexistente pero una dureza sorprendente, es, como resumen quienes lo conocen, una prueba que se completa más con la cabeza que con las piernas. No es raro ver a los participantes caer, levantarse, saltar charcos o vadear tramos de agua salada entre risas. «Recuerdo a una corredora de Málaga que me dijo al llegar a meta: ha sido una terapia, me he pasado una hora y media riéndome de mí misma», cuenta Miguel Ángel Pereira, director de la carrera.


Un club, un nombre y una pasión: Ibhola
Detrás de esta aventura late el trabajo del Club Deportivo Atletismo Corrales y, muy especialmente, de Pereira, alma de Ibhola Trail Running, que junto a Bella Méndez lleva más de una década cuidando cada detalle con la colaboración del Ayuntamiento de Aljaraque y el respaldo del Circuito Provincial de Carreras por Montaña, avalado por la Federación Andaluza de Montaña, Escalada y Senderismo. Esa exigencia federativa garantiza un dispositivo sólido y, sobre todo, un compromiso firme con el entorno: plazas limitadas y todos los permisos medioambientales en regla, porque correr dentro de un paraje protegido obliga a ser responsable.

Para Pereira, la prueba ha logrado algo más valioso que cualquier medalla. «Marismas de Corrales se ha convertido, con el paso de los años, en una prueba que ha sabido encontrar una combinación casi perfecta entre deporte, naturaleza, aventura, competición y convivencia», explica. Y lo resume en una frase que es toda una declaración de intenciones: «Correr en Marismas de Corrales no es solo competir; es formar parte, por unas horas, de un espacio natural extraordinario y aprender a admirarlo desde dentro».
Una década (y una más) de historia
El camino no ha sido corto. Desde aquellas primeras ediciones, la carrera no ha dejado de crecer hasta convertirse, en palabras de Eloy Alfonso, del CDA Corrales, en una de las pocas pruebas de Huelva que agota inscripciones nada más abrirlas. La repercusión ha traspasado las fronteras provinciales: en la última década ha recibido corredores de Málaga, Granada, Alicante o Ronda, y en su décima edición más de un tercio de los participantes llegó desde fuera de Huelva. Nombres como el de José Miguel Boza o el de Carmen Valle, vencedora en varias ediciones, forman ya parte de su historia.
Pero si algo distingue a esta cita, además del paisaje, es su alma de fiesta popular. Familias, amigos y aficionados llenan cada año las calles y senderos de Corrales en una jornada de convivencia que congrega a más de un millar de personas entre público y atletas. La llegada, en el entorno del antiguo mercado, se vive con música, animación y hasta fiesta de la espuma; y la recta final, una subida corta y explosiva tras el colegio, se ha convertido en el punto caliente donde el público se agolpa para empujar a los corredores mientras un camión lanza agua para refrescarlos. «Es una locura. Pero una locura maravillosa», sonríe Pereira.
El reflejo del alma
Once años después, la prueba sigue siendo lo que siempre quiso ser: auténtica. Lo demuestra el vínculo casi familiar que su creador teje con los corredores, como el joven campeón Mario Bustamante, de quien Pereira destaca su disciplina y su nobleza. Y lo demuestran, sobre todo, las palabras que el propio director escribió tras esta última meta, con las pulsaciones aún disparadas y el rostro serio pese a la emoción: reconocía sentirse «un privilegiado», no por el resultado, sino «por el enorme respaldo y respeto» de quienes hacen posible, cada año, que toda «la locura» salga adelante.
Ese es el verdadero reflejo del alma de las Marismas de Corrales: una carrera que agota dorsales, que corona campeones y que, sobre todo, deja huella. No la mejor. Simplemente, como les gusta decir a los suyos, diferente a todas.
LAS SENSACIONES DEL ALMA DE LA PRUEBA
Tras cada edición, Miguel Ángel Pereira se sienta a poner en palabras lo que siente. Estas son, en primera persona, las sensaciones que ha querido compartir con Periódicos Punto Cero después de vivir un nuevo Trail Marismas de Corrales.

Por Miguel Ángel Pereira
«¿Sensaciones…? Son como una montaña rusa. Antes, durante e incluso después, uno siempre tiene una mezcla de percepciones complejas de encajar.
Por un lado, me siento muy satisfecho por la dedicación, el tiempo, el compromiso y la confianza; no solo de los cientos de participantes que, año tras año, agotan los dorsales, sino por el respaldo y la ayuda del CDA Corrales, del Ayuntamiento de Aljaraque, de la Federación Andaluza de Montaña y de otras muchísimas personas y empresas que, edición tras edición, están presentes, apuestan y quieren formar parte de una prueba que, como demuestran los datos, crece, se hace más visible, más palpable, más querida.
Pero, a su vez, eso incrementa el nivel de autoexigencia, de presión, de nervios… hasta extremos que, por momentos, te hacen incluso llorar.
Acabada la prueba, leídas y escuchadas las opiniones de los participantes y de la gente que viene a verla, que son cada vez más, y comprobando que son muy positivas, de eterno agradecimiento, de satisfacción por lo vivido, te hacen sentirte igual de cansado, de agotado, de saturado; pero tremendamente orgulloso.
Orgulloso, no solo por los resultados logrados, que también, sino por saberme querido y respaldado por muchísimas personas que apostaron y decidieron colaborar con su tiempo y su esfuerzo para que cientos de personas, venidas desde todos los puntos de la geografía española, se hayan marchado enamoradas de un formato, de un rincón y de un paraje único en el mundo».
ASÍ SE VIVE DESDE DENTRO
Más allá de las cifras y los cronómetros, el Trail Marismas de Corrales se entiende mejor a través de quienes lo protagonizan. Tres voces —dos atletas y una voluntaria— comparten en exclusiva con Periódicos Punto Cero lo que significa para ellos esta cita única.
Alejandro Vicente Cabeza · Atleta

«La Trail Marismas de Corrales lo tiene todo para disfrutar al máximo. Corremos por un entorno único, donde nuestra marisma y nuestros parajes te enseñan lo bonito que es nuestro pueblo y cómo lo disfruta su gente, que anima a los participantes en cada kilómetro. Cada sendero regala un paisaje y cada kilómetro refleja el esfuerzo de los corredores. La prueba se supera año tras año, fruto del trabajo incansable de quienes hacen que este trail no defraude y tenga cada vez más aceptación, con gente que viene desde muchos rincones de la península a disfrutarla. Hay que agradecérselo a todas esas personas, al CDA Corrales y al Ayuntamiento de Aljaraque, que hacen posible que se siga celebrando cada año.»
Adrián Vaz Daza · Atleta

«¿Qué puedo decir yo del Trail Marismas de Corrales? Como digo siempre que me reúno con los compañeros de batallas: es mi casa, mi trail, mi territorio. Siempre invito a todo el que no lo haya hecho nunca a que lo pruebe al menos una vez en la vida, y le aseguro que repetirá.
Ha sido un trail excepcional y único, una carrera para disfrutar que cada vez despierta más expectación en este mundillo, y ya van once ediciones. Parece que va a ser lo mismo cada año, pero siempre nos sorprenden con el recorrido. Es una prueba supercurrada por la organización, que cuida cada detalle para que, cuando nos atamos los zapatos, no nos falte de nada.
Personalmente, en esta edición me he encontrado muy bien: he sufrido, me he mojado, he corrido, he andado, me he reído y, sobre todo, he disfrutado, como cada año que la hago. Es imposible meterte en la marisma —literalmente hasta el cuello— y que no se te escape una sonrisa; lo he comprobado en cientos de compañeros durante las muchas quedadas de preparación. Un disfrute que, como decía, hay que vivir al menos una vez en la vida.
El Trail Marismas de Corrales es, sencillamente, único. Mi casa. ❤️»
Rocío Asencio Garrido · Voluntaria del CDA Corrales

«Siempre he participado en este trail. Me parece algo diferente y muy divertido, y no me lo perdía ningún año, sobre todo por la organización que tiene: ahí Belli y Miguel Ángel se dejan la piel, y por eso sale todo a la perfección. Hasta que probé a ir de voluntaria y echar una mano a mi club. Desde dentro es una pasada, se vive de otra manera. El CDA Corrales se vuelca, y desde el principio hasta el final cada uno aporta su granito de arena.
Solemos colocarnos en el punto que Miguel Ángel considere, para guiar un poco la carrera, dar agua o simplemente animar a los participantes. Este año me ha tocado en el avituallamiento de Albertini: micrófono, música y a divertirse. Y a la vuelta esperamos a la ‘escoba’, al cierre de carrera. Es ahí donde empieza lo bueno: los dos últimos años me ha acompañado mi hijo, que ahora tiene 10 años, y siempre hacemos el último tramo del recorrido con el cierre. Para él es una pasada meterse en la marisma, y yo, al verlo disfrutar, pues imagínate.
Entrar en meta con el cierre, los compañeros del club, mi hijo y el famoso pato del trail no tiene precio. Resumiendo, es una vitamina para el cuerpo ese día. Millones de gracias por querer contar con mi experiencia. ❤️»








