La imagen recorrió los barrios de Santa Cruz y El Carmen antes de bajar hasta el agua en una de las jornadas más emocionantes del verano puntaumbrieño

Hay citas sagradas para un pueblo marinero, y esta es una de ellas. Punta Umbría volvió a volcarse con la Virgen del Carmen en su día grande, una jornada de fe, emoción y raíces en la que cientos de vecinos acompañaron a la Patrona de los marineros por las calles hasta dejarla, como manda la tradición, a la orilla del mar. Fue una de esas tardes en las que la localidad entera se reconoce en su imagen.
La fiesta despertó temprano, con los Gigantes y Cabezudos llenando de música y color la Barriada del Carmen para alegría de los más pequeños. Ya por la tarde llegó lo esperado: tras la misa en la parroquia de Santa María del Mar, la Virgen salió a la calle para recorrer los barrios de Santa Cruz y El Carmen entre vítores, sevillanas y una lluvia de pétalos, camino de la Cuesta del Carmen.
Y allí, al final de la bajada, el momento que estremece cada año: la Patrona adentrándose en el mar que da vida y sustento a Punta Umbría, en un homenaje callado a los marineros que un día se fueron y no regresaron. Entre plegarias y aplausos, el pueblo volvió a decirle a su Virgen lo de siempre, sin necesidad de palabras: que aquí, frente al agua, la esperan cada julio con el corazón en la mano.











