El informe iba a servir para zanjar el asunto. El comunicado que lo acompaña ha conseguido justo lo contrario



El Ayuntamiento de Punta Umbría publicó la semana pasada un informe de la Intervención municipal para responder a las quejas de El Portil sobre el reparto del dinero público. La conclusión que destaca el Consistorio es que destina al núcleo un 60% más de lo que recauda allí por sus principales tributos: 1,56 millones de euros de ingresos frente a casi 2,5 millones de gasto. El alcalde, José Carlos Hernández Cansino, defendió que el documento aporta «una visión objetiva y rigurosa» de la relación económica con el núcleo y prometió seguir invirtiendo con hechos, inversiones y transparencia.
Hasta ahí, un informe técnico. Lo que ha encendido El Portil es cómo lo acompañó Unidos por Punta Umbría, el partido del alcalde, en sus redes sociales. El texto arranca en mayúsculas entrecomillando dos frases, «los dineros de El Portil para los portileños» y «Punta Umbría nos roba», y las remata con un veredicto: «la gran mentira». Es decir, la formación que gobierna no discutió los datos de los vecinos, sino que dio por falso el malestar entero y puso en boca del vecindario una acusación de robo.
No es la primera vez. En julio de 2025, después de que la Asociación de Vecinos Portileños convocara una concentración por el abandono del núcleo, UPU respondió por la misma vía y con la misma expresión, hablando entonces de acabar «con esta gran mentira que azuzan y blanden algunos». Un año y un informe después, la respuesta del partido al enfado portileño sigue siendo literalmente la misma.

El resultado se vio en cuestión de horas en los comentarios de las propias publicaciones municipales, donde el reproche por las cuentas se mezcló con el retrato de la calle: socavones, losas levantadas, farolas apagadas en invierno, tramos sin papeleras ni bancos. La pregunta que más se repetía no ponía en duda la cifra, sino su destino. Si el dinero se gasta, en qué se gasta.
La asociación, por su parte, ha centrado su respuesta en la letra pequeña del informe. Su portavoz, Prudencio Serrano, habla de un «relato falseado» de las inversiones y sostiene que el documento nace viciado por el retraso y la presión, después de catorce meses reclamando ante el Consejo de Transparencia de Andalucía un desglose partida por partida que sigue sin llegar. Pero su objeción de fondo apunta al método. Para calcular lo que se gasta en El Portil, el informe no suma facturas: aplica a toda la liquidación del ejercicio 2025 el 13,67% que el núcleo aporta en IBI, impuesto de vehículos y vados. Y ese porcentaje cae también sobre capítulos que, a juicio de los vecinos, poco tienen que ver con el núcleo.
Los ejemplos están en las propias tablas del documento. En transferencias de capital, la partida con la que el Consistorio subvenciona a entidades y colectivos, el municipio liquidó 732.526 euros y a El Portil se le imputan 100.165. Y en transferencias corrientes, el capítulo con el que se subvenciona a asociaciones vecinales y colectivos locales, la liquidación municipal asciende a 464.440 euros, de los que 63.507 se atribuyen al núcleo. La asociación dice no entender cómo se le achacan esas cantidades cuando, que les conste, El Portil no recibe nada de ese tipo de ayudas, al menos por lo que respecta a las entidades vecinales.
Distinto es el capítulo de pasivos financieros, la amortización de los préstamos municipales, que suma 167.410 euros más. Ahí los vecinos admiten el matiz: cualquier ciudadano entendería pagar su parte de un crédito destinado a nóminas o a algo que beneficie al conjunto del municipio. Lo que no ven es la contrapartida. Si el Ayuntamiento se endeuda para arreglar diez calles o para instalar un equipamiento en el casco urbano, dicen, algo tendría que llegar también a El Portil.
El punto que más chirría a los vecinos es el de las inversiones. En la liquidación de 2025, el capítulo de inversiones reales de todo el municipio suma 134.000 euros, de los que 18.323 se atribuyen a El Portil. Una cifra difícil de casar con los más de dos millones que el alcalde asegura haber movilizado allí en menos de dos años. El propio informe aclara que ha dejado fuera del cálculo las inversiones con financiación afectada, que es justamente donde encajarían esas obras. Y ahí los portileños leen la confirmación de lo que llevan meses diciendo: que las grandes actuaciones del núcleo no salen del presupuesto ordinario del Ayuntamiento. Las de saneamiento las ejecuta Giahsa, la empresa pública de la Mancomunidad, aunque el Consistorio las incluya en su lista de logros.
Y ahí está el fondo del asunto. El Ayuntamiento tenía delante un vecindario que pedía cuentas y dos maneras de responder: abrir los libros o dar la pelea. Publicó un informe que no detalla ni una sola obra ejecutada en El Portil y lo envolvió en un comunicado que llama mentirosos a quienes preguntan. La brecha, lejos de cerrarse, se ha ensanchado otro verano más.








