Viejos amigos, un barco y todo el arte del mundo a flote en la ría

Antiguos Marismeños y Cantores de Híspalis se reunieron para navegar hasta el monumento a Colón, recordar batallitas y celebrar la amistad, en una jornada con Juanini Alejandre como gran homenajeado

Hay días que no necesitan más motivo que las ganas de juntarse. El pasado martes por la mañana, un grupo de amigos y artistas echó en la ría de Huelva una de esas jornadas que se recuerdan durante años. El anfitrión fue Pepe Gómez, «El Marismeño», que puso el barco y se encargó de llamar a todo el personal, movido sobre todo por el cariño y la admiración que le tiene a Juanini Alejandre, artista entre artistas, a quien quiso dar la sorpresa de reunir a viejos compañeros de camino.

La convocatoria juntó nombres de peso. De los antiguos Marismeños acudieron Emilio Losada, el propio Pepe «El Marismeño» y el gran Juanini Alejandre; de los actuales Cantores de Híspalis, Carlos Ruiz, Diego Benjumea y Juani Calceteiro, este último padre de Falete y en su día representante del Marismeño. Completaron la tripulación Domingo Manguara, el regidor de televisión Paco Pérez, Manolo Godoy y Manolo, cuñado de Juanini, entre otros amigos.

La embarcación navegó por la ría hasta acercarse al monumento a Cristóbal Colón, y entre baño y baño no faltó una buena mesa: un picoteo de tortillitas de patata para empezar y, después, gamba y langostinos de categoría, un arroz con choco y un moruno espectacular, rematado con las palmeras de chocolate de Dolago, de Punta Umbría. Pero, como suele pasar, lo mejor no fue la comida, sino la compañía: no pararon de bañarse en toda la mañana.

Disfrutando de nuestra gastronomía.

El cante apareció sin protagonismo, casi de contrabando. Juanini se arrancó por lo bajini con alguna cosa de Camarón, y Los Cantores dejaron caer sevillanas cofrades de las suyas, de esas que ponen la piel de gallina. Se rumorea, además, que el grupo actuará este año en las fiestas de la patrona de Huelva, la Virgen de la Cinta. Pero lo que de verdad llenó la jornada fueron las risas: Diego Benjumea no paró de contar chistes y Juanini fue enhebrando anécdotas de otra época, de León y Quiroga, de Chiquetete, de Paco de Lucía, historia viva del arte contada a pie de barco.

El momento más celebrado, el que quedará en la foto y en la memoria del grupo, lo protagonizó el propio Juanini, que sin que nadie se lo esperara se subió al trampolín del barco y se tiró de cabeza al agua. La carcajada fue general.

El sorprendente momento trampolín.

Un día de lujo, de los de amistad de la buena, en el que se miró atrás con cariño y adelante con ilusión, y que dejó lo que dejan las buenas jornadas: ganas de repetir.

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