Un legado ecuestre y humano permanecerá imborrable en la memoria de los moguereños

SECCIÓN PATROCINADA POR:

Presidenta de la Asociación Hípica Coto de Montemayor durante 23 años, convirtió Moguer en un referente ecuestre nacional. Su compromiso con la Hermandad del Rocío le llevó a ocupar cargos de mayordoma y alcaldesa de carretas

Por: José Luis Galloso

En octubre de 2024, la moguereña Antonia Cartes Gómez cerraba los ojos a este mundo, dejando un vacío entre sus familiares, su gran número de amigos y todos los que la conocían. Antonia fue una mujer luchadora y llena de vitalidad, que ha dejado en Moguer un legado de compromiso con sus vecinos, especialmente en lo que se refiere al mundo del caballo.

Antonia era una excelente caballista y una apasionada del caballo.

Fue fundadora y presidenta de la Asociación Hípica Coto de Montemayor durante 23 años; su figura es inseparable del auge que vivió la disciplina ecuestre en la localidad, a la que logró situar como referente en Andalucía y España. “El mundo del caballo estará siempre ligado a su recuerdo. Fue una mujer entregada, que trabajó sin descanso para que Moguer ocupara un lugar referente en el deporte ecuestre”, señalaron desde las instituciones locales.

Su entrega a la afición por la hípica fue constante para los moguereños.

Gracias a su empeño por la formación, hoy el municipio presume de una cantera de jinetes y amazonas con títulos en campeonatos autonómicos y nacionales.

Una pasión convertida en escuela

La Asociación Hípica Coto de Montemayor nació a finales de 2000. Al frente estuvo siempre Antonia, que imprimió al proyecto su entusiasmo y la intención de abrir el mundo del caballo a todos, sin distinciones. Como recuerda José Martín Carrasco, director técnico de la entidad, “primero fue mi jefa, luego compañera y terminó siendo una segunda madre para mí. Formó una familia en torno a la escuela. Aquí siguen aún alumnos que comenzaron desde el primer día, y de sus enseñanzas han salido innumerables campeones de España y Andalucía. Muchos son hoy profesionales, y otros tantos de toda España siguen viniendo a formarse con nosotros”.

La escuela, bajo su presidencia, se convirtió en la más galardonada en doma vaquera, con medallas en todas las categorías, desde alevín hasta adulto. Pero lo que más le preocupaba no eran los trofeos, sino los valores. Trabajo, educación, respeto, compañerismo y honestidad eran las bases sobre las que quiso formar a cada jinete.

Antonia fue también la gran promotora del Concurso Morfológico-Funcional PREMO, que cada verano reunía en Moguer a ganaderos y aficionados de todo el país. Era una apasionada del caballo español de pura raza, al que admiraba por su nobleza y belleza. “Siempre en verano hacía su morfológico; era su gran ilusión”, recuerda Martín. Su vocación no se limitaba a la competición. “Se preocupó de que la cultura ecuestre incluyera también la tradición por elementos como la vestimenta, la forma de montar en las romerías y el respeto a la esencia andaluza”, incide.

Antonia Cartes y María Rodríguez con uno de los jueces del concurso de morfología.

Quienes estuvieron a su lado resaltan no solo su amor por los caballos, sino también su vitalidad. María Rodríguez Thorices, vicepresidenta de la asociación y amiga cercana, recuerda cómo nació la idea del club. “Un día se presentó en mi casa en un momento difícil para mí por la pérdida de mis padres y me planteó fundar la asociación. Y lo hicimos junto a otras cinco personas. Ella era incansable, siempre con ideas nuevas, siempre pensando en cómo mejorar”.

Antonia compaginó su afición con su labor profesional, pero su verdadera vocación fue siempre el caballo, siendo la Romería del Rocío un espacio vital para ello. “Hicimos muchos caminos juntas”, recuerda María. “Íbamos montadas a caballo cuando apenas había mujeres que lo hicieran de corto. Ella abrió puertas y nunca decía que no a nada. Era una mujer muy echada para adelante”.

Aunque dejó la presidencia en 2022 por motivos de salud, Antonia nunca se desvinculó del club. “La seguimos considerando nuestra presidenta”, señala Carrasco. “Era el alma de la asociación. Su ausencia se nota cada día, pero también sentimos que su espíritu sigue vivo en cada alumno, en cada concurso y en cada actividad”.

Homenajes a su legado

El Coto de Montemayor llevó a cabo un emotivo homenaje en la Casa de los Velos, con exhibiciones ecuestres en las que participaron jinetes, familiares, amigos y vecinos. La emoción se desbordó en cada palabra, en cada paso y en cada recuerdo compartido, durante la lectura de un manifiesto en su memoria.

Además, dentro de las fiestas patronales, el tradicional Paseo de Caballos y Enganches se dedicará por primera vez a Antonia. También la Hermandad del Rocío, de la que fue mayordoma y alcaldesa de carreta, tuvo un recuerdo para ella en la salida hacia la aldea almonteña. Antonio Caballero y Lauri Garrido dedicaron cuatro sevillanas en su memoria.

Sus hijas Candela, Kassandra y su esposo Leopoldo, durante el homenaje a Antonia Cartes.

Decía la última de ellas: morena de piel, callada; y un corazón rociero; se fue un día sin decir nada; a las marismas del cielo. La sevillana remata con un estribillo que reza: leyenda, punto y aparte; queda escrito en la memoria; una jineta de arte; por siempre estará en la historia; de Moguer, Antonia Cartes.

El legado de esta moguereña va más allá de la hípica. Fue una mujer que creyó en su pueblo, en la cultura y en el poder transformador de la pasión. Gracias a ella, Moguer se convirtió en un referente ecuestre, pero también en una comunidad más unida en torno a los valores del esfuerzo, la lealtad y la ilusión.

Compartir
Scroll al inicio