La asociación de mayores de Mazagón reunió a 121 socios en su cena del amor y la amistad, una celebración que reivindica el cariño, la convivencia y el apoyo mutuo como pilares de la vida
Hay celebraciones que duran unas horas y otras que, en realidad, hablan de una forma de vivir. Lo que ocurrió en Mazagón con la cena del amor y la amistad organizada por la Asociación de Mayores El Espigón pertenece claramente a la segunda categoría. Porque, aunque la cita se sitúa en el calendario cerca del Día de los Enamorados, en esta asociación tienen claro que el amor no se limita a la pareja ni cabe en una sola fecha.

Para su presidenta, Pepa Frigolet, el mensaje que se quiere transmitir desde la junta directiva es sencillo pero profundo: el amor es un concepto mucho más amplio.
“La idea que tenemos es transmitir que el amor no es solo el de pareja. Hay que amar la vida, amar al vecino, amar la flor que ves por el camino, amar el día tan maravilloso que nos ofrece la vida… en definitiva, amarlo todo, amarte a ti mismo y amar todo lo que nos rodea”, explica.
Por eso nunca han querido denominar a este encuentro como una simple celebración de San Valentín. Desde el Espigón prefieren hablar del Día del Amor y la Amistad, dos sentimientos que consideran esenciales para cualquier persona.

“Nunca hemos querido ponerle el nombre de San Valentín porque socialmente se entiende más como una fiesta de pareja. Nosotros queremos que todos los socios se sientan acogidos: estén casados, solteros, viudos, en pareja… lo importante es que todos tengan su espacio”, señala Frigolet.
La velada reunió este año a 121 socios en el restaurante Las Dunas de Mazagón, un establecimiento que, según destaca la presidenta, se vuelca siempre con la asociación para que el encuentro sea especial.

Nada más llegar, cada asistente recibió una rosa roja de tallo largo como símbolo de esos dos sentimientos que daban sentido a la jornada: el amor y la amistad. Un gesto sencillo, pero cargado de significado, que se entregó a todos por igual, hombres y mujeres, sin distinción.
La cena comenzó con un cóctel de bienvenida y continuó con un menú diseñado con un toque original y romántico. Los platos no aparecían con nombres convencionales, sino acompañados de pequeñas frases que evocaban el espíritu del encuentro: los entrantes invitaban “a empezar a enamorar”, los entremeses calientes se presentaban como “suspiros del corazón”, el plato principal se ofrecía como “sabor de tus besos” y el postre, un cremoso de chocolate, llegaba bajo el título de “pedacitos de ti”.
Antes de sentarse a la mesa, además, los socios ya habían elegido previamente con quién querían compartir la velada, organizándose en pequeños grupos de amigos para favorecer ese ambiente cercano y familiar que caracteriza a la asociación.
Al encuentro asistieron también representantes institucionales, entre ellos concejales del Ayuntamiento de Moguer y del Ayuntamiento de Palos de la Frontera. Desde la organización se quiso agradecer igualmente la colaboración del Puerto de Huelva, cuyo presidente, Alberto Santana, fue invitado aunque no pudo asistir por motivos de agenda. La entidad portuaria ha contribuido a que esta celebración pueda realizarse, al igual que ya hizo el año anterior.



También se destacó el apoyo de Carmen Díaz, diputada de Servicios Sociales de la Diputación Provincial de Huelva, que igualmente colaboró para que el evento pudiera llevarse a cabo.
Tras la cena llegó uno de los momentos más esperados de la noche. El humorista José Miguel Torres, conocido artísticamente como Bufón, protagonizó una actuación cargada de comedia y complicidad con el público que arrancó continuas carcajadas entre los asistentes.
La fiesta continuó después con música y baile gracias a la participación de dos DJ locales de Mazagón. Durante más de dos horas, la pista se llenó de pasodobles, sevillanas, bachatas y canciones populares que los socios disfrutaron con la misma energía que en cualquier fiesta.
Una jornada de convivencia que, más allá de lo festivo, refleja el verdadero propósito de la asociación.
“La misión del Espigón es crear una red de apoyo social para que las personas no se sientan solas y puedan disfrutar de los acontecimientos que nos ofrece la vida”, resume Pepa Frigolet.
En un tiempo en el que cada vez se habla más de la soledad no deseada entre las personas mayores, experiencias como esta demuestran que el cariño, la amistad y la convivencia siguen siendo la mejor medicina.
Y en Mazagón, gracias al Espigón, hay muchos días del año en los que el amor se celebra sin necesidad de calendario. Porque basta con una mesa compartida, una rosa en la mano o una canción que invite a levantarse a bailar para recordar que la vida, cuando se vive en compañía, siempre sabe un poco mejor.









